QUIENES SOMOS

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¿EN NOMBRE DE QUIEN?

¿COMO TRABAJA LA DELEGACIÓN EN LA DIÓCESIS?

FUNDAMENTACION TEOLÓGICA

OBJETIVOS

ÁMBITOS DE LA PASTORAL PENITENCIARIA ..

 


¿EN NOMBRE DE QUIÉN ?

Cuando Pablo curó a un tullido lo espontáneo en los espectadores fue venerar a aquel buen hombre que había hecho tal milagro, pero Pablo tuvo que desviar la admiración hacia “el Dios vivo”, origen de su actuación (Hch.14,8-18)

Pues igualmente ahora no sería justo considerar a la Delegación de Pastoral Penitenciaria como un grupo de personas solidarias, incluso de cristianos, que tienen el “valor” de trabajar gratuitamente en la prisión y dirigir hacia nosotros las posibles alabanzas. No sería justo porque no es lo que parece.

Como en el caso arriba citado, es el amor de Dios, que siempre se ha manifestado por los excluidos de las sociedades y que, de forma admirable, pudimos hasta tocar en Jesús, el que ha puesto en movimiento esta sensibilidad en su Iglesia hacia los privados de libertad.

El Obispo de Jaén, que reconoce cómo la Iglesia es portadora del Espíritu del Resucitado, para canalizar las acciones que el amor del Espíritu promueve hacia los privados de libertad constituyó la Delegación de Pastoral Penitenciaria, liberó a un sacerdote para que pusiera en marcha esa Delegación, nombró a tres sacerdotes capellanes del Centro Penitenciario (dos son diocesanos, uno es Padre Trinitario), facilitó una sede desde donde poder coordinar las actividades, envío en nombre de la Iglesia diocesana a los voluntarios (fotos). Y nos va acompañando en momentos claves del curso, sin referir las relaciones que él mismo mantiene con presos y funcionarios. Los voluntarios de Pastoral Penitenciaria no estamos con los presos a título personal, estamos en nombre de la Iglesia de Jaén, sacramento del amor de Dios.

Es verdad que los amamos con un amor de amistad natural, pero también es verdad que, antes de conocerlos, ya los amábamos y por ese amor primero vamos a ellos. Ese amor previo al encuentro es el amor que el Espíritu del “Dios vivo” ha derramado en nuestros corazones. También es verdad que ellos hacen fácil el quererlos y quedarnos con ellos cuando se les va conociendo, y lo que en un principio es puro amor de caridad, recibido de Dios, después se va mezclando con cariño, confianza, amistad...


¿CÓMO TRABAJA LA DELEGACIÓN EN LA DIÓCESIS?

Para cumplir su misión en el Centro Penitenciario y en la Diócesis, y en general en la sociedad, la Delegación ofrece los siguientes servicios para aquellos que quieren colaborar en este campo pastoral, que no se reduce a las intervenciones dentro de la cárcel con los internos:

    – FAMILIA DE ORACION,  a este imprescindible equipo le encomendamos periódicamente intenciones particulares para que las tengan presentes en su oración. En este equipo-familia hay religiosas contemplativas y de vida activa, jubilados, enfermos y cristianos en general que, por diversos motivos, no pueden desplazarse a la cárcel.

Nuestra actividad necesita, como toda acción pastoral, del soporte de la plegaria, pero en nuestro, caso en que el apostolado presencial tiene menos posibilidades que otros sectores de iglesia, es más necesarias esta presencia de la Iglesia a través de la comunión de los santos.

ENLACES PARROQUIALES, ellos se encargan de la relación de las parroquias con las familias de los presos y, cuando estos salen de permiso o en libertad, se encarga de la acogida para paliar el rechazo social que pueda provocarse en algún caso.

VOLUNTARIOS, son aquellos que están dispuestos a visitar periódicamente la cárcel para desempeñar alguna actividad-taller concreta. El número actual de voluntarios es de treinta.

EN RESERVA, estos son los que no pueden bajar periódicamente a dirigir o colaborar en algún taller, pero están dispuestos a colaborar puntualmente en alguna tarea para la que se sienten capacitados. Estos apóstoles intervienen preferentemente en Navidad, Semana Santa, verano, Ntra. Sra. de la Merced...


FUNDAMENTACIÓN TEOLÓGICA

La palabra y las obras de Jesús tienen como primeros destinatarios los afligidos y los pobres.: “Anunciad a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, los pobres reciben el anuncio de la buena nueva” [1].

A partir de Jesús, la Iglesia ha hecho suya la opción preferente por los pobres y marginados. Juan Pablo II decía: “Recordando que Jesús vino a evangelizar los pobres, ¿no conviene subrayar decididamente la opción preferencial de la Iglesia por los pobres y los marginados?”[2]. Hay una razón innegable por esta opción preferente: Jesús mismo revela su presencia en los pobres: “todo aquello que hacéis a uno de estos, mis hermanos más pequeños, a mí me lo hacéis”[3].

El cristiano vivirá el esfuerzo diario de reconocer el Señor presente en los hermanos, a sabiendas de que cuando se hizo visible como hombre no lo hizo en gloria y majestad sino en humildad y pobreza. Así continúa haciéndolo en el tiempo de la Iglesia.

El Catecismo de la Iglesia católica describe las obras de misericordia diciendo que “son las acciones caritativas con que acudimos a ayudar nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales”[4]. En concreto, una de ellas se refiere a liberar el cautivo:”Estaba en la cárcel y vinisteis a verme”[5].

El Santo Padre Juan Pablo II, en el mensaje de la celebración del jubileo del año 2000 en las prisiones escribió: “Pensando en estos hermanos y hermanas, mi primera palabra es desearles que Cristo resucitado -que entró en el cenáculo estando las puertas cerradas- pueda entrar en todas las personas del mundo y encontrar acogida en los corazones, dando a todos paz y serenidad”[6].

Y en esta misma línea de servir el evangelio de Jesús a los presos se expresaba nuestro Sr. Obispo en el encuentro del Papa con los jóvenes en Colonia, al dirigir su carta a los jóvenes presos “El Papa nos decía ayer en sus palabras de bienvenida, desde el Aeropuerto Internacional de Colonia/Bonn, que “profundicemos en el sentido de la existencia humana como peregrinación… para afrontar el camino de la vida, buscando la verdad, la justicia y el amor”. Que este es un camino “cuya meta definitiva sólo se puede alcanzar mediante el encuentro con Cristo, encuentro que no tienen lugar sin la fe”.

Para vosotros amigos creyentes y para los que no lo sois, que os llegue este mensaje de ánimo de quienes, junto a Jesucristo, que nos invitó a visitaros en la cárcel, (Mt. 25), también os hacemos presentes en Colonia”.[7]

Constatada la necesidad de abordar pastoralmente el hecho penitenciario en forma global, las orientaciones y criterios que oferta este documento, como instrumento de trabajo, nos ayudarán a proseguir “impulsando el desarrollo y evolución de la Pastoral Penitenciaria en los Centros de Cumplimiento, en las parroquias y en las diócesis a fin de que la levadura del Evangelio recorra aguas arriba, desde su desembocadura en la cárcel, el largo río penitenciario, ayudando a superar las dolorosas secuelas de tantas familias rotas y desestructuradas y las situaciones de marginación social en las que malviven tantos seres humanos…”[8]

[1] Mt 11,4 .

[2] Juan Pablo II, Carta apostólica: “Al inicio del nuevo milenio”, 51 .

[3] Mt 25,40 .

[4] C.E.C. 2447 .

[5] Mt. 25,36 .

[6] Juan Pablo II, Mensaje por el Jubileo en las prisiones, 1 .

[7] Mons. Ramón DEL HOYO LÓPEZ, Obispo de Jaén. CON LOS JÓVENES RECLUSOS. 19 de agosto de 2005 .

[8] Mons. Atilano RODRÍGUEZ MARTÍNEZ: “Actas del VI Congreso Nacional de Pastoral Penitenciaria ” (Madrid, 15-17 septiembre 2000). CORINTIOS XIII, núm. 97/98, enero-junio 2001, pág. 10.

OBJETIVOS.

El ámbito de la Pastoral Penitenciaria comprende las situaciones de prevención, detención, internamiento, prisión y reinserción.

En estos ámbitos consideramos fundamental:

  • Evangelizar anunciando la Buena Nueva de Jesús y promoviendo la instauración del Reino de Dios en el mundo penitenciario.
  • Humanizar el mundo penitenciario mediante la promoción y defensa de los derechos fundamentales de las personas.
  • Sensibilizar las comunidades cristianas (Parroquias, Movimientos Apostólicos, Institutos Religiosos, …) y la sociedad sobre la realidad penitenciaria en la diócesis.
  • Promover y formar agentes pastorales para la misión específica que, encomendada por el obispo y/o por la correspondiente comunidad eclesial, ha de realizarse dentro o fuera de las prisiones.
  • Apoyar y coordinar los recursos, actividades y servicios de las instituciones y personas que desempeñan alguna misión en pastoral penitenciaria, especialmente la Delegación de Caritas, Delegación de Migraciones, y Departamento de Pastoral Gitana.
  • Atender a las familias de personas privadas de libertad que soliciten ayuda, ofreciéndoles acogida y orientación.
  • Acoger y atender a las víctimas de los delitos a través de servicios de mediación, reparación y reconciliación.

ÁMBITOS DE LA PASTORAL PENITENCIARIA.

 

Personas:

Hombres y mujeres detenidos / presos / penados.

Menores internados.

Hombres y mujeres en libertad provisional / condicional / definitiva.

Familias de detenidos / presos / penados / libertos.

Personas y familias en situación de riesgo.

Víctimas.

Funcionarios del Centro Penitenciario.

Agentes Judiciales.

Instituciones:

Centros de detención e internamiento.

Centros Penitenciarios.

Parroquias / Arciprestazgos.

Institutos religiosos.

Movimientos apostólicos.

Asociaciones / O.N.G.s eclesiales y civiles.

ORGANIZACIÓN. 

La Delegación Diocesana de Pastoral Penitenciaria es un organismo diocesano, no jurídico sino funcional, que colabora con el Obispo[1] en la dirección, promoción y coordinación de la actividad pastorla en todos los ámbitos del mundo penitenciario y se articulará de la siguiente forma:

1 Órganos unipersonales.

1.1 Delegado Episcopal.

Es la persona que, nombrada por el Obispo[2], promueve, planifica, orienta, acompaña, coordina y evalúa la Pastoral Penitenciaria en la diócesis, integrada en el Plan Pastoral Diocesano y conforme al mandato recibido del Obispo.

Funciones del Delegado.

Dirigir y coordinar la Delegación Diocesana.

Representar a la Delegación ante instituciones eclesiales y civiles.

Dar a conocer en la diócesis el Proyecto Diocesano de Pastoral Penitenciaria.

Integrar la Delegación en todos los organismos diocesanos y, especialmente, en la acción caritativo-social.

Coordinar las actividades pastorales penitenciarias que instituciones diocesanas, religiosas o laicales desempeñan en la diócesis.

1.2. El secretario:

Será elegido de entre los miembros de la Comisión Permanente.

Funciones del secretario:

Redactar las actas de las reuniones de la Comisión Permanente y del Consejo Pastoral.

Archivar y conservar todos los documentos de la Delegación.

Administrar los libros de registro de la Delegación.

Recoger información pertinente para los miembros de la Delegación y difundirla entre ellos.

1.3. El administrador.

Será nombrado por el Delegado.

Funciones del administrador:

Confeccionar el presupuesto anual.

Gestionar los recursos económicos de la Delegación.

Informar periódicamente a la Comisión Permanente de la marcha económica de la Delegación.

2 Órganos Colegiados.

2.1 El Consejo Pastoral.

Formado por representantes de los diversos grupos pastorales con misión en el ámbito penitenciario.

Capellanía,

Religiosos,

Reclusos,

Ex-reclusos,

Familiares de reclusos,

Voluntarios,

Parroquias,

Otros,

Los miembros del Consejo son nombrados por el Delegado diocesano para un período renovable de tres años.

Funciones:

  • Analizar la realidad y necesidades penitenciarias en la Diócesis
  • Elaborar el Proyecto Diocesano de Pastoral Penitenciaria
  • Programar y evaluar anualmente la Pastoral Penitenciaria en la diócesis
  • Promover la presencia representativa de la Pastoral Penitenciaria en los Consejos Pastorales de Parroquias, Arciprestazgos, Vicarías episcopales
  • Diseñar y facilitar la formación inicial y permanente de los agentes pastorales
  • Promover y procurar recursos personales y materiales para la realización del Proyecto Diocesano de Pastoral Penitenciaria
  • Asesorar al Delegado.
  • Determinar los objetivos pastorales.
  • Acordar las líneas de actuación.

2.2. Comisión Permanente.

Estará formada por:

El delegado

Un capellán

Un representante de los religiosos

Un representante de los voluntarios

El administrador de la Delegación.

Los miembros de la Comisión Permanente son nombrados por el Delegado diocesano para un período renovable de tres años.

Funciones:

Seguimiento de la realización de los objetivos y actividades propuestas para el curso.

Estudio de los recursos necesarios para el cumplimiento de los objetivos marcados.

Entre los miembros del Consejo Permanente se elegirá un secretario que desempeñarán las funciones de secretario de la Delegación.