DEL CENTRO PENITENCIARIO DE JAÉN A MONT NGAFULA (EL CONGO)

MIS PRIMEROS DÍAS EN EL CONGO (1ª entrega)

r+ìO cONGODos días ya en Kinshasa, conociendo la misión de Mont Ngafula. Llegamos a las seis y media de la tarde, ya de noche. Allá nos estaban esperando Fiore y Willy misioneros que trabajan aquí en la capital de la R.D. del Congo. Nada mas bajar del avión nos abraza un calor húmedo que lo envuelve todo y pequeños charcos avisan de la última lluvia . Los aromas del trópico se entremezclan en el recorrido que realizamos en la semi oscuridad de unas calles inmensas y poco iluminadas. El saludo fraterno, tocándose tres veces con la frente, llama mi atención. Linda costumbre a la vez que cercana.

Mientras, los ritmos africanos resuenan, MUJEREScompitiendo en potencia desde los locales que pretenden llamar la atención de los viandantes. Cruzamos un mercado. Los olores a frutas diversas, los puestos de pescado, los asaderos de carne,… un concierto de percepciones que se mezclan y nos dan un primer saludo. En las calles llama la atención el arreglo de las mujeres y sus coloridas ropas, es un arcoiris de vida y sonrisas, de saludos y prisas, de alegría y diversidad. La acogida, sacramento de vida en esta tierra del sur, se hace presente con mil detalles: la mesa preparada, un cuarto sencillo y acogedor, el desfile de presentaciones de misioneros, seminaristas y trabajadores. Las preguntas sobre nuestra llegada, saludos espontáneos, sonrisas contagiosas.

tR+üFICO EN kINSHASAEl viaje hasta la misión donde nos alojaremos estos primeros días transcurre en medio de un tráfico caótico que baila al ritmo de los claxon, los volantazos y los baches que ayudan a que el cansancio se desvanezca. La misión está rodeada de árboles de mango, aguacates, palmas… La vida brota por todos lados: papayas, plataneras, matas de maracuyá, nacen casi sin necesidad de ser plantadas y regalan sus frutos generosamente. Disfruto de los rostros de felicidad de Paco y Fini que me acompañan en este viaje, joven matrimonio misionero que trabajó y dejó huella acá, la alegría del reencuentro, de los relatos e historias compartidas,… Tengo la suerte de contar también con la compañía de Silvio y Jose Luis dos misioneros con experiencia en Brasil, Argentina, Kenia y R.D. del Congo. Es una riqueza inmensa de vivencias entre unos y otros que a cada ratito emergen y nos ayudan en nuestro caminar diario. Hoy en la celebración Fiore nos hizo sentir parte del proceso de esta iglesia, de este pueblo y sus ritmos, a relativizar nuestras prisas y tomar conciencia de que nuestro trabajo dará fruto cuando deje de ser nuestro, para convertirse en servicio a los demás.

tORMENTA EN kINSHASAÚltima tarde en Kinshasa antes de seguir nuestro viaje hacia el norte. Sentados en el porche de la casa, teniendo la tormenta  como hilo musical, recordamos las visitas del día. La misión del padre Antonello, sus luchas para que la gente tenga agua, la creación de una panadería comunitaria, los comedores escolares,…un sin fin de frentes abiertos, caminando de la mano de sus parroquianos, en esta loma cercana a la inmensa Kinshasa con sus diez millones de habitantes. Visito al padre Néstor en su departamento de animación misionera, en seguida me muestra los últimos materiales elaborados y me comparte su trabajo en esta área pastoral. El suelo parece humear a medida que la tormenta descarga y se oye a lo lejos la llegada de una segunda nube. Este ratito me quedo sólo ante este paisaje, regalado por esta bella tierra. En mi reflexión se hacen presentes los jóvenes Inocent y César, pronto acabarán su formación y comentan con ilusión sus próximos destinos en Venezuela y la misión de Kinshasa. No desfiguran la sonrisa de sus rostros mientras nos cuentan de sus comunidades de origen, de sus historias, su formación,…

Leo uno de los proyectos que venimos a visitar, trata sobre la realidad del pueblo pigmeo. Los planteamientos buscan cortar de raíz la exclusión que sufren. Es un camino que debemos recorrer que va desde la sensibilización del pueblo bantú, que los oprime, hasta la denuncia ante Naciones Unidas de la situación actual de violación de los derechos humanos de este pueblo en peligro de desaparecer.

Sé que desde Jaén esta realidad puede verse distante, pero estoy convencido de que nuestro simple gesto de apoyo desde las distintas instituciones locales jiennenses, reforzarán y darán peso a esta tarea que nos queremos plantear. A la vuelta hablamos, pero vaya ya por delante nuestro agradecimiento.

UNA APUESTA POR LA SALUD  (2ª entrega)

jaen7Ya una semana conociendo distintas misiones en medio de la selva del norte de la R.D. del Congo. Es de maravillarse ver como este grupo de valientes misioneros de la Consolata se han adaptado a vivir con lo mínimo: de siete a nueve de la tarde un par de horas con luz eléctrica gracias a un motor de gasolina, facilita la recogida de agua y la comunicación con el resto del mundo. Dos horas en las que conectar los ordenadores para enviar y leer los correos. El agua corriente o de pozo tiene todo tipo de parásitos, así que hay que filtrar y hervir la que se beberá o la que usaremos para lavarnos los dientes. Ayer visitamos el hospital de Neisu, desde el primer momento sorprende encontrar una obra tan bien pensada en una zona tan alejada y aislada de todo. La doctora Serafine, directora del centro nos acompaña, su carácter es alegre y risueño, no pierde su sonrisa mientras nos muestra cada una de las dependencias del centro y recibe un bombardeo de preguntas de nuestra parte. Encoge el corazón pasar por las tres salas de pediatría, se las ve abarrotadas, este año la dichosa malaria se ha asociado con un tipo de tifus y está mermando de forma considerable la población infantil.

Tras esta visita, caminamos más de dos horas por medio de estas tierras para visitar una fábrica artesanal de ladrillos, la vegetación se va estrechando como reclamando lo que un día fue suyo, al final nos perdimos y debimos desandar mas de media hora, la fábrica estaba vacía, pero pudimos ver la maquinaria y los ladrillos que acababan de hornear.

jaen9A las seis oscurece, y el padre Richard, un anciano misionero canadiense, nos invita a recorrer el hospital de noche con él. Nos sorprende la cantidad de adultos y niños que duermen en el suelo o sobre una estera, nos explica Richard que son los familiares de los enfermos: “muchos vienen de lejos y no tienen donde dormir”. De vuelta a la casa, en la habitación, mientras escribo en la oscuridad de la noche,escucho los sonidos provenientes de la espesura que nos rodea. Una banda sonora acompasada que nos habla de la inmensidad de la selva y nuestra pequeñez. A la vez doy gracias a Dios por todo lo que tenemos en nuestro Jaén, a pesar de lo poco que lo valoramos a veces.

Al día siguiente salimos en bicicleta, llovió de madrugada y los charcos salpican nuestras ropas al pasar. La mañana está fresca. El padre Rinaldo nos lleva a conocer los restos de una fábrica de aceite de tiempos de la colonia belga. La vegetación lo ha invadido todo pero se intuye la grandeza de otro tiempo: doble vía de ferrocarril, postes de telégrafo,… cuesta entender que tras la independencia del Congo se pierda algo tan valioso.

jaen1Seguimos pedaleando camino de la capilla de San José, dos constantes nos acompañan en todos los caminos. El saludo alegre de los niños que gritan con gran energía al paso de Reinaldo una expresión, que no alcanzo a comprender: “¿bozo landa?” y las sillas de ruedas elaboradas por el hermano Doménico, que devuelven la dignidad a tantas personas que antes se arrastraban por este suelo rojizo y lodoso. Llegamos a nuestro destino, abrimos el sencillo templo y poco a poco llegan a la capilla los primeros pobladores, mientras Rinaldo nos narra la historia de esta comunidad. Improvisa un diálogo entre la comunidad y nosotros, en el que Andrés hace de traductor.

Nuestra vuelta ciclista continúa y tras llegar a Neisu, nos dirigimos al centro de salud que queríamos conocer. Es uno de los trece puntos de salud primaria creados desde el hospital de Neisu. A nuestro paso los niños responden con energía a Rinaldo “bozo landa”. Acerco mi bicicleta a la suya y le pregunto qué quiere decir esa expresión. El me cuenta que cuando sale a las comunidades, al predicar, le pregunta a la gente en ningala ¿bozo landa? Qué significa “¿me estáis siguiendo? Y que desde hace meses por donde va en bicicleta o en moto al pasar por las casitas dispersas él lo dice como saludo y todos salen con alegría a responder con gran energía.

P5070097Llegamos al centro de salud donde atiende Pier , enfermero congoleño, con ilusión nos muestra el consultorio donde atiende, el pequeño laboratorio, la sala de obstetricia y ginecología, la sala de curas y la zona de espera. A parte tiene un área de hospitalización con cuatro camas para casos leves, que permanecen allá de uno a tres días. Este rato hay un joven en una de las camas, y un anciano y dos mamás con sus bebés en la sala de espera.

En el camino a la misión, mientras pedaleo, reflexiono de un lado sobre la labor de formación realizada desde el hospital, un gran proyecto de salud donde han conseguido que los actores principales tengan grandes habilidades y sean todos congoleños. Y de otro lado de todo lo que queda por hacer, pues la R.D. del Congo es aún un país en construcción, que empieza a caminar poco a poco y como cualquiera en sus comienzos, tienes sus caídas y tropiezos.

Después de almuerzo regresamos a Isiro, centro de operaciones en esta zona de misión. Con un poco de suerte y si Dios lo permite mañana viajaremos a Bayenga, uno de los puntos claves de nuestra programación.

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