CONVIVENCIA EN LA CAROLINA

ÁLBUM DE FOTOS

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Y como no podía ser menos, para un gran evento: LAS CONFIRMACIONES, un gran final de fiesta. ¿NO?

              Lo primero, y a los primeros que quisiera poner por delante, es a los compañer@s que se confirmaron y que por razones ajenas a Pastoral no pudieron asistir debido a los entresijos burocráticos y requisitos judiciales de sus correspondientes penas. Desde aquí, mi más sincero recuerdo a todos ellos.

              Como siempre, todos como locos, fuimos llegando a ingresos para cumplir con los trámites establecidos por la institución para hacer nuestra salida dentro del estricto Reglamento Penitenciario. Esta vez pasó al revés. No fui el ultimo sino el primero en llegar. Poco a poco fueron llegando compañeros y, con los correspondientes saludos, abrazos y reencuentros, fuimos entrando en contacto los unos con los otros pues, aunque parezca mentira y aunque estemos todos dentro de este recinto cerrado, algunos no nos vemos desde hace tiempo, dependiendo de los módulos en los que estemos.

               A la salida todo estaba preparado  y tras la foto de rigor al pie del autobús, salimos dirección a un fin de semana que para todos era un sueño.

               La primera sorpresa nos llegó unos kilómetros antes de llegar a La Carolina pues nos estaba esperando una copiosa cena en un restaurante de Guarromán. No os podéis imaginar la abundancia y la exquisitez de lo que cada uno individualmente quiso cenar. ¡Nada de menús!! Un gran primer plato, al que solo lo podía superar el segundo (como así fue) e incluso la copa (de helado, por supuesto…) y el cigarrillo de rigor.

               Con el estomago lleno, llegamos a La Carolina a la casa donde habríamos de pasar el fin de semana. Las afinidades entre compañeros fueron dictando sin pensar el orden en las habitaciones.

               Una mención especial para la familia dueña de la casa que nos recibió como si fuéramos unos más de su familia, disponiéndolo todo para que nuestra estancia allí fuera perfecta.

               Pero nosotros queríamos ver algo…. Algo mojado, húmedo y refrescante…. QUERÍAMOS LA PISCINA!!!! En cuestión de minutos estábamos todos disfrutando de un buen baño que realmente casi se prolongó hasta el momento de venirnos para Jaén otra vez. Todo fueron risas, fiesta y alegría hasta bien entrada la madrugada en que por fin nos venció el sueño.

               El Sábado desde el desayuno hasta la cena, IMPRESIONANTE. No podíamos más, la verdad. Entre todos dispusimos la comida  que nos llevó nuestro, desde ese momento, gran amigo Paco. Él se preocupo, nos cuidó y mimó hasta no poder más.

               El Sábado por la mañana hicimos una instructiva visita al Museo de La Carolina de un incalculable valor pedagógico donde conocimos todos los detalles de su historia, desde la edad de piedra, en que ya se adivinaban sus raíces mineras hasta la actualidad.

               Por la noche disfrutamos como niños con la cosa más simple de todas. Salir a tomar un helado en una heladería de la localidad algo que, algunos más tiempo que otros, no disfrutábamos desde hace meses. Ver y sentirnos parte de la gente que paseaba en LIBERTAD por la calle, fue algo especial.

               El Domingo, durante la misa que celebramos todos juntos en la casa, todos nos sentimos parte del entorno y como no, durante la Eucaristía, todos dimos gracias a Dios por tan especial momento.

               Ni nos costó trabajo recoger y dejarlo todo en perfecto estado de revista, ni sentimos el calor que al parecer sufrió Jaén ese fin de semana. Nosotros disfrutamos del momento como si fuera a ser el último.

                Como todo tiene un final, llegó la hora de volver a Jaén pero sin atisbo alguno de desánimos ni frustraciones. Alegrías, bromas y cachondeo hasta el final. Imaginaos, cuando quisimos darnos cuenta, ya estábamos en el módulo y por supuesto (imagino que hablo por todos) sin ganas de comer.

                 Desde aquí, nuestro más sincero agradecimiento a todos y cada uno de los que han hecho posible este fin de semana de convivencia INOLVIDABLE. GRACIAS.

Juanma G. A.

Auxiliar de Capellanía.             

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