CONVIVENCIA CON LA COFRADÍA DEL PERDON

ESTA ES LA IGLESIA EN LA QUE CREO

ÁLBUM DE FOTOS

   Un grupo de Voluntarios de la Delegación de Pastoral Penitenciaria recibimos a los chicos por la mañana del sábado, en la Plaza de la Constitución; después de los saludos, nos dirigimos a un bar, donde nos estaba esperando una representación de la Hermandad del Cristo del Perdón,  del Amor  y Virgen de la Esperanza , que eran nuestros anfitriones  y organizadores de la salida, después de las presentaciones, nos invitaron al típico café con churros.

     Una visita turística a la Catedral y dependencias de la misma, estudiando aspectos arquitectónicos, teológicos y culturales de una forma didáctica comprensible y amena. Los chicos y demás asistentes quedaron contentos.

     Paseando por el Jaén árabe llegamos al Palacio del Virrey del Perú, donde visitamos los baños árabes, con un gran número de preguntas y anécdotas sobre los baños de Alí; realmente se establecía una bonita relación entre todos los componentes del grupo.

De aquí pasamos a la Sede Canónica de la Hermandad, donde hermanos cofrades nos relataron un poco de historia sobre la misma y nos hicieron contemplar con gran fervor las esculturas de sus titulares.

     Seguidamente nos dirigimos a la sede de la Hermandad, donde nos recibió el Hermano Mayor, Junta directiva y jóvenes cofrades. La Cofradía nos ofreció unos apetitosos aperitivos y una exquisita paella que degustamos mientras las conversaciones se hacían más amenas, al finalizar con dulces y café.

     El Hermano Mayor nos dio la bienvenida oficial con la alegría de acogernos e invitó a todos los presentes, con toda libertad, a expresar las experiencias de este bonito día.

     Todos los cofrades agradecieron la visita y los internos la acogida; unos y otros hicieron notar la alegría de sus corazones en esta relación creada donde no existían diferencias sociales; reconociendo la labor de la Iglesia mediante la Pastoral Penitenciaria. Curiosamente todos los presentes sin excepción contaron su experiencia, donde dolores y alegrías se acogían en el alma. Una persona dijo: Esta es la Iglesia en la que creo.

     Con abrazos nos despedimos, haciendo gala de la felicidad que nos embargaba y con promesas de vernos más cerca en el tiempo.

Comentarios cerrados.