Archivo diario: marzo 26, 2020

PERGRINACIÓN AL SANTUARIO DE LA VIRGEN DE LA CABEZA

ÁLBUM DE FOTOS

El pasado 7 y 8, sábado y domingo, un grupo de internos celebramos por tercer año la peregrinación al Santuario de la Virgen de la Cabeza con la Cofradía de la Virgen de la Cabeza de Marmolejo, acompañados por voluntarios de la Pastoral Penitenciaria de la diócesis de Jaén.

No fue una experiencia de senderismo, sino que desde el primer momento, en que nos paramos en la iglesia de Marmolejo con bastantes cofrades del pueblo para hacer una oración, entendimos que íbamos al encuentro de la Virgen, que íbamos a tener una experiencia religiosa

Después del saludo y Salve a la Imagen de la Virgen de la Cabeza de Marmolejo, nos encaminamos a la Sierra Morena donde comenzaría nuestro camino de peregrinar, confiando en el conocimiento que la Cofradía tiene del camino y del amor a la Virgen

No acompañaba un perro, una mula y un caballo, un cielo azul, un sol reluciente, una brisa que suavizaba el camino, un campo verde, arroyos trasparentes, y mucha fraternidad: íbamos en familia 

Cuando llegamos al punto de mayor tradición y cariño, tocaba el momento del Bautizo para los nuevos romeros, cada uno con su nombre fueron pasando para recibir las frescas aguas del Arroyo de los Santos.

Al terminar el camino directamente subimos a visitar a la Virgen, un padre trinitario nos recibió a la entrada, pasamos al camarín. Y después ¡¡¡ A CENAR!!!!, en torno a una rica cena y una hermosa mesa, como una familia de hijos de la Virgen de la Cabeza

Después de cenar volvimos a subir a la Basílica, mientras subíamos la Calzada fuimos rezando las avemarías con el rosario que nos había regalado Pepe. En el templo había un grupo de novios de Villargordo que estaba celebrando una oración ante el Stmo. y nos unimos a ellos; al quedarnos solos (serían las 23’30) fuimos cada uno invitando al resto a orar por las personas concretas que llevábamos en el corazón.

Cansados del día volvimos a la Casa Cofrade, pero aun con ganas de seguir despiertos porque algunos llevaban varios años durmiendo “chapados”, sin probar una noche fura de la prisión, mirando las estrellas

Al día siguiente, domingo, tras el desayuno, volvimos a ponernos en marcha para subir de nuevo la calzada y asistir a la eucaristía a las 11’00; pero nuestra sorpresa fue que se estaba celebrando una carrera popular desde Andujar al Santuario y allí estábamos nosotros, llegando los primeros a la meta.

Después de la misa, visita al lugar de los exvotos, comprar unos recuerdos con los 5’00E que nos dio Pastoral a cada uno, paseo por los alrededores y bajada a la Casa para compartir una comida suculenta, como lo fue la cena, y a continuación una larga tertulia comentando los momentos de felicidad que habíamos vivido desde que salimos por la barrera del Centro. Así llegamos a las 17’30, la hora de tomar el autobús. Abrazos, muchos abrazos, ¡todavía no teníamos el Coronavirus!

No podemos terminar esta crónica sin un agradecimiento a la Cofradía que nos ha abierto su casa y sus corazones para que un grupo de internos pudiéramos entrar en el corazón de la Virgen de la Cabeza; que ella nos guie y ampare a todos en nuestro caminar hacia la libertad y disfrutemos de ella el resto de nuestras vidas con nuestras familias, que las hemos llevado en nuestro corazón estos dos días.