TESTIMONIOS DE LOS VOLUNTARIOS

LA CÁRCEL, LUGAR DE MISIÓN Y EVANGELIZACIÓN   (P. Fernández)

 Sabemos por experiencia que la presencia de la Pastoral Penitenciaria, dentro de la prisión significa para los presos y presas la entrada de un aire fresco que llega desde la calle, pero que va impregnada de amor, de misericordia, de acogida, de perdón, de esperanza y de mucha fe. Ellos perciben que las motivaciones que nos llevan a ir a su encuentro están enraizadas en Cristo. Y ante esta percepción, ellos suelen ser muy agradecidos a nuestros desvelos e inquietudes, a nuestra gratuidad.

La Pastoral Penitenciaria hace presente el Evangelio del Reino, anunciado y vivido por Jesús, con hechos y palabras, con signos y en verdad. Por eso nuestro anuncio ha de ser explícito, y a quien anunciamos es a Jesucristo, que es Buena Noticia para los pobres y oprimidos.

Reproducimos en la cárcel el espíritu, la pedagogía, el modo de ser y de actuar de Jesús de Nazaret. Por eso, una tarea primordial de nuestra pastoral es la de humanizar la vida de la persona en prisión. Nos dice el apóstol Pedro que “Jesús pasó haciendo el bien y liberando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”. Jesús recorrió los caminos de Judea y Galilea humanizando y dignificando las condiciones humanas, personales, familiares, sociales y religiosas adversas de los pobres de su tiempo, favoreciendo su despertar a la gratuidad de Dios, a la fe, al amor, al perdón, a la integración.

Evangelizar en la prisión:

  • Es aceptar libremente la misión-vocación de anunciar la B.N. a los presos, dentro de la cárcel como lugar de misión y evangelización.
  • Es hacer un ofrecimiento libre de la Buena Noticia de Jesús a un colectivo humano que no ha recibido aún el mensaje del evangelio o que lo ha recibido de manera insuficiente, ya que, la gran mayoría, desde que hicieron la primera comunión, no han vuelto a tener contacto con la iglesia; y otros, ya bastantes, aún no están bautizados o no han hecho la primera comunión.
  • No identificamos con Jesús, evangelio de Dios, como el primero y más grande evangelizador”
  • Jesús evangeliza desde la coherencia de su vida; su estilo y talante le hacen “creíble” a él y su palabra, pues enseña “con autoridad”[1]. Hace creíble a Dios Padre, pues facilita a las gentes el encuentro con el Padre de la misericordia.
  • El anuncio del Evangelio hecho desde la presencia, la palabra, el testimonio, la celebración, es significativo y muy importante para la persona presa, ya que para ella es anuncio de esperanza y de liberación auténtica.
  • La pastoral con los presos reviste unas características especiales, ya que es una pastoral cualificada:
  1. Porque es una pastoral eminentemente misionera, y no sacramentalizadora. Ya que la cárcel es un lugar de redención, es un lugar de misión.
  2. Por las personas a las que va dirigida, ya que viven en una situación humana extrema, de desarraigo familiar, de escasos o nulos valores humanos y cristianos, de bajo nivel de fe y formación religiosa, por vivir en un mundo agresivo y violento, por la pérdida de la libertad..
  3. Porque se desarrolla fuera de los ambientes normales de una parroquia, en un Centro cerrado y con unas características regimentales especiales y severas.
  4. Porque las condiciones humanas y de convivencia entre los presos/as son precarias y en continua tensión.
  5. Por el alejamiento de los Centros Penitenciarios del casco urbano que dificultan la presencia de los Agentes de Pastoral.
  6. Por la incomodidades e inconvenientes surgidos del tener que depender de una Institución que tiene sus estructuras propias, sus leyes y normas, aspectos estos que limitan la acción pastoral.

 

VOLUNTARIADO CÁRCEL

Es difícil explicar un voluntariado que te llena tanto y en el que lo que recibes es mucho más de lo que cualquier persona les puede aportar a ellos. El día que me planteé entrar a formar parte de esto no sabía muy bien a lo que me estaba enfrentando, hoy día digo que ha sido una de las mejores cosas que he podido hacer en mi vida. Estos encuentros, te forman como persona y te hacen crecer y desarrollar unos valores que difícilmente vamos a aprender en nuestra vida.

Te brinda la oportunidad de darte cuenta de que la vida es corta y hay que aprovecharla al máximo, por lo que hay que intentar ayudar a los que nos necesitan, ya que con un simple gesto nuestro hacemos más llevadera su vida.

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Normalmente, no nos damos cuenta de que tenemos “libertad”, de que somos libres, algo con lo que contamos siempre, pero que cuando nos la arrebatan, la echamos mucho en falta.

Lo principal de este voluntariado, es que las personas que participamos en él creemos el primer día que somos nosotros los que les vamos a aportar algo a ellos y no es así, lo que se aprende con ellos, las vivencias que te cuentan, sus sensaciones… te enseñan mucho y te hacen valorar considerable la vida que vivimos.

Esto no es un voluntariado que se pueda explicar, en una convivencia entre iguales, un encuentro entre hermanos, en el que si no estás dentro, no puedes saber ni sentir lo que significa ser parte de él. 

María José López Herrera

3º Grado de Educación Infantil


LA PASTORAL CARCELARIA: LUGAR DE MISIÓN (Artículo publicado en el diario Jaén)
…….

 

El domingo, 22 de septiembre, nos reunimos en Santa María de los Apóstoles la gran familia de amigos y hermanos que conformamos la Pastoral Penitenciaria. Este encuentro es la convivencia anual en la que de un lado acudimos los que nos sentimos llamados a servir desde el evangelio a las personas privadas de libertad; de otro lado participan también sus familias, algunos internos que han obtenido permiso y  otros de los que ya están libres, fuera de “Villacerrojos” como ellos le llaman al centro penitenciario.

Apenas hace quince días que volvimos de Ecuador donde hemos compartido durante dos meses y medio muchas experiencias pero sobretodo mucho cariño y acogida. Veníamos con un buen sabor de boca, con la sensación de que nuestra familia es muy grande, tiene muchos acentos, se sale del mapa y es incondicional.

Llegar a Jaén después de sentirnos tan regalados y volver a la rutina de cada día requiere un esfuerzo extra. La vida aquí por muchos motivos es otra historia: las prisas, la crisis que nos entristece la mirada y nos nubla el futuro, el individualismo, la competitividad…

Sin embargo el ambiente que se vivió el domingo pasado en la Convivencia nos recordó mucho al que hemos vivido en tierras ecuatorianas. Un ambiente de fraternidad, de acogida, de compartir experiencias, de sentir el apoyo y la aceptación del otro sin preguntar. Los testimonios de los internos fueron sinceros y muy profundos. Uno de ellos manifestó el agradecimiento hacia los voluntarios de la Pastoral que visitan la cárcel todas las semanas y le han hecho mejorar como persona y tener ánimo para enfrentar su condena. Nos emocionó a todos cuando llegó a decir que nos estábamos olvidando de algo muy importante  y es de las víctimas, de las personas que han sufrido las consecuencias de sus actos. Nos hizo sentir que aunque le queda algún tiempo de condena aún, ya podría estar en libertad porque realmente su corazón está rehabilitado.

Por nuestra experiencia en las cárceles tanto aquí como allá la privación de la libertad es lo que iguala a los internos. En América Latina las cárceles son más inhumanas, hay pocos medios y eso se refleja en la mala alimentación, en la insalubridad, en la violencia, en la corrupción del funcionariado. No existe prácticamente la rehabilitación, la vida no tiene valor y la muerte es algo cotidiano.

Aquí en Jaén, un centro modelo, los internos gozan en comparación muchos privilegios: comida equilibrada, módulos de respeto, unidad terapéutica, biblioteca, educación, deporte,….pero igualmente están sin libertad, sin la cercanía de los suyos, sin la visión de las calles de sus pueblos, sin los sabores familiares, sin esos espacios conocidos que nos dan seguridad.  Los voluntarios de la Pastoral son ese viento fresco, la visita esperada cada semana, la luz que quiere iluminar un poco su oscuridad.

En la convivencia decía alguien que para los que formamos parte de esta aventura en la Pastoral Penitenciaria no había diferencia entre los internos y los externos, los que vamos allí de fuera, porque nos sentimos familia. Así nos ve Dios, nos ve como hijos y se ve a sí mismo como uno de ellos: “estuve en la cárcel y me visitasteis”. La cárcel es tierra de Misión, donde somos instrumentos de  Dios para llevar su mensaje de amor y perdón. Es también un camino para convertirnos en mejores personas, más compasivas, menos jueces de los demás.

Se puede ser misionero en nuestra propia tierra llevando la Buena Nueva a los cautivos, a los sin esperanza, a los que la sociedad no quiere ver, sino más bien olvidar. Pero aunque parezca mentira acá, detrás de rejas, se encuentra encarnado una y otra vez en cada rostro en cada vida, ese Jesús de Nazaret que nos sigue invitando a amar, a no juzgar y a perdonar como única levadura que transforma el corazón de los hombres.

Un abrazo a todos los compañeros y compañeras que desde su reclusión siguen domingo a domingo “nuestra misión”.


Así vivieron el día de la CONVIVENCIA los voluntarios más jóvenes del equipo. Publicamos su testimonio con el fin de que, al leerlo quienes allí estuvimos, “ se enciendan” también nuestros corazones:

Estimado Sr. Obispo.

            Permítanos, antes de nada, que nos presentemos. Somos voluntarios de Pastoral Penitenciaria, los  más jóvenes de la misma. Nuestros nombres son Tere, Maria Elena y Santi, y nos hacemos cargo de un curso, llamado de Habilidades Sociales, en el Centro Penitenciario. 

            Queríamos comentarle que en la jornada del domingo 22 del mes de septiembre, le hemos echado de menos, pues se celebraba el día de Convivencia de inicio de Pastoral Penitenciaria; pero no es nuestra intención hacerle reproche alguno; sabemos que su ausencia estaba completamente justificada. Y es que desde que empezamos a colaborar hace varios años con la citada Delegación, usted no ha faltado nunca a esta cita. Además, nos tiene usted acostumbrados a poder contar con su presencia en otras fechas como es en Navidad, el Jueves Santo, o con motivo de las confirmaciones; por lo que estamos seguros que nos encontraremos a lo largo del año 

            Nos anima a escribirle el hecho de contar “lo que hemos visto y oído”, como hicieron ya hace casi dos mil años aquellos seguidores del profeta Juan, este era el tema principal que rodeaba al día de convivencia. Es nuestro deseo comentarle varios momentos que suscitan nuestro interés en relación a lo vemos y oímos en este día, y creemos que es de absoluta justicia que lleguen a su conocimiento. También como aquellos discípulos que caminaban hacia Emaús, nosotros nos preguntamos: “¿no ardía nuestro corazón?” en este día.

  • Arde nuestro corazón cuando escuchamos esta frase por parte de un amigo que pasó por prisión: “La cárcel, y especialmente las unidades terapéuticas, no es un cementerio de muertos, sino una casa de vivos.”
  • Igualmente, cuando escuchamos de un amigo todavía cumpliendo su pena: “Tenemos que tener en cuenta a las víctimas, y a todas aquellas personas a las que hemos causado un mal.”
  • Arde nuestro corazón cuando Don José Luis “nos explica las escrituras” la inicio del día y nos hace caer en la cuenta de lo que se dice en los Hechos de los Apóstoles, se menciona “Al llegar, reunieron a la Iglesia”; para posteriormente escuchar una carta de uno de nuestros amigos que había estado con nosotros en otra jornada de convivencia y cuyas palabras terminaban en: “No hay con qué pagaros a todos; pero si puedo hacerlo con mi amistad y con dos palabras: “Te quiero”
  • Arde nuestro corazón cuando nos encontramos en este día con personas que ya han “pagado” su condena y que han tenido relación con nosotros, que acuden a la llamada de Pastoral y nos cuentan como es ahora su vida. Cuando compartimos mesa y mantel con ellos y con sus familias.
  • Arde nuestro corazón cuando escuchamos el testimonio de como una persona que apoyada por instituciones civiles (Institución Penitenciaria), la Iglesia (a través de Pastoral Penitenciaria y Cáritas), por sus familias, por amigos y compañeros internos; consiguen poner rumbo hacia la salida del mundo de la droga.
  • Arde nuestro corazón cuando nos saludamos con tanto cariño entre voluntarios, antiguos conocidos del mundo penitenciario, familias, etc. Recordamos anécdotas.
  • Arde nuestro corazón cuando rezamos juntos el Padre Nuestro, no unidos solo por las manos, sino unidos con el corazón, mientras cantamos: ¡Esta es la felicidad!. 

            Nos emociona sentirnos parte de este pedacito de Iglesia. Es una suerte, (y aprovechamos para darle las gracias a usted por hacerlo posible, y le damos gracias a Dios por ello), poder contar con varios sacerdotes, no solo a disposición de los internos, también completamente a disposición de los voluntarios.  También agradecer la calidad espiritual y humana que nos aportan los miembros de la Vida Religiosa presentes en Pastoral Penitenciaria; o de igual manera podríamos hablar de cada uno de los voluntarios, tanto los que tienen contacto semanal con la realidad penitenciaria, como los que colaboran con salidas puntualmente o de otra forma. 

            Coincidía la fecha de nuestra Convivencia, con la visita del Santo Padre a Cerdeña; una tierra con ciertos parecidos a la nuestra, tanto en el campo económico, como en el social. Allí el Papa, a la misma hora que nosotros hablábamos sobre lo que habíamos “visto y oído”; se encontraba con encarcelados; y en su discurso dejaba ciertas frases que hacemos nuestras, y que a buen seguro, nos ayudarán a definir las lineas programáticas de lo que queremos para este curso con aquellos hermanos nuestros que viven la situación de privación de libertad. Terminaba el Papa este pequeño encuentro con una invitación: “¡SEMBRAR ESPERANZA!.” Sentimos que como jóvenes saliendo de nuestra juventud, es algo que podemos hacer, y esperamos contagiar también nuestra ilusión y nuestra esperanza al sector de población penitenciaria. Por casualidad, la familia de los Hermanos Maristas, de la que nos sentimos parte, escogió como lema para este curso 2013/2014  la expresión: “SIEMBRA ESPERANZA”. 

            Intentaremos cumplir con la voluntad del Papa Francisco, para ello nos dedicaremos este año, en nuestra hora de curso semanal, a generar entre nuestros “alumnos” esta inquietud, para que sean ellos portadores de semillas de esperanza; pues tenemos muy buenos sembradores entre los que ahora se encuentran privados de libertad. Esta actividad de “sembrar”, como gesto sencillo, que se ha hecho toda la vida en el ámbito rural, es sustento de la vida;  no sólo da fruto, sino que también permite que los pájaros aniden incluso en la semilla de mostaza cuando crece. Sabemos que estos “sembradores actualmente en prisión” conseguirán sembrar esa semilla de esperanza en sus familias, en sus amigos, en sus compañeros de trabajo, y un gran reto difícil, dificilísimo, pero no imposible: lograr que se desarrollen dentro del ámbito parroquial de sus respectivos municipios y barrios para cuando recuperen la libertad. Es tiempo de sembrar, pero no sembrar cualquier cosa; sino de sembrar esperanza. 

            Y sin más, nos despedimos muy afectuosamente, deseándole lo mejor para el presente curso,

Tere, María Elena y Santi


¿QUÉ VIVE UN VOLUNTARIO DE PASTORAL

EN LOS CURSOS QUE IMPARTE? 

GRUPO EN LA YERBAEs una maravilla y, a la vez, duro compartir con ellos ese rato del curso. Lo que me apena es todo aquello que me transmiten sus miradas. Me comentan sus experiencias y en sus ojos veo lo que sienten: resignación, dolor, arrepentimiento, tristeza… pero también esperanza y amor. Desde el primer día, me hablan con sinceridad, desde el  corazón y me transmiten sentimientos, lo que me ha hecho pensar en mi relación con los demás donde muchas veces nos comunicamos de manera superficial y tenemos miedo de expresar lo que sentimos.

Con los amigos, intento transmitirles algo más y espero respuestas… casi nunca las tengo. Allí abajo, las he encontrado sin esfuerzo. Siento que aquel sitio es sagrado porque las personas que hay en él son sagradas, me merecen un respeto enorme por su fragilidad y me engrandece enormemente que pueda ayudarles de alguna manera, hasta me aplauden. ¡Cuánto tengo que aprender de ellos! ¿Por qué no aplaudo yo a tanta gente que se lo merece? Cuando salgó de allí, me cuesta romper y no quiero hacerlo, por el camino medito lo disfrutado y lo aprendido. Cuando llego al colegio aún me queda un buen rato para seguir meditando y a veces, escribiendo sobre ello.

Estoy muy satisfecha. Procuro hacerlo lo mejor  que puedo para darles la calidad que se merecen y siempre pido a Dios que este tiempo sea fructífero, que les sirva para algo. Yo disfruto el momento y me alegra saber que están contentos conmigo, me dicen que están aprendiendo mucho, quieren saber si iré el año que viene… Poco a poco, intento que expresen lo que llevan dentro que es mi objetivo en este taller, aunque no es fácil conseguirlo. Muchos de ellos ya llevan tiempo allí y se les ve cómodos, aceptando y participando mucho y los que llevan pocos meses, se ven más ausentes, más fuera que dentro, les cuesta participar.

Me llevo conmigo sus alegrías y preocupaciones.

Gracias


CARTA DE UN VOLUNTARIO QUE ASISTIÓ A LA XV CONVIVENCIA

Querido amigo José Luis.

Quería una vez más agradeceros el don inestimable de la Convivencia pasada. Sólo participé en la comida y sobremesa, pero mira tú por dónde, en el retraso y el tenerme que sentar en una mesa en la que no conocía a nadie para comer, me hizo reencontrarme de nuevo con el resucitado.

Durante el almuerzo, inicié la conversación con dos chicas jóvenes que tenía al lado, pensé que eran voluntarias de SAFA. Me dijeron que eran familiares de un preso y la que estaba a su lado era su madre.

A partir de ahí iniciamos una conversación sobre cómo están en los módulos, de la responsabilidad que le habían dado a su hijo en el módulo, de la tragedia que viven las familias, del amor incondicional a su hijo y hermano…

Ellas, sólo podían agradecer que allí se viera a los presos como personas con toda su dignidad de tales y no como bichos raros a los que apartar de la sociedad. La madre me preguntaba, si había más convivencias en el año, pues allí se sentía a gusto, acogida, hablando de su hijo con toda dignidad y orgullo de madre. Su hijo había cometido un delito y tenía que pagar judicialmente, pero no merecía el desprecio que había sentido a su alrededor en el pueblo.

Las hermanas se emocionaron y comenzaron a llorar, y al momento un interno que está ya con el 3ª grado, se acercó a hablar con ellas y confortarlas…fue una experiencia que aún la recuerdo y me emociono.

Al salir de la convivencia y bajar en el coche…me repetía la frase de Emaús: ” Acaso no ardía nuestro corazón por el camino?”. Y es que sentía que en ese ratillo con ellas, Jesús me había salido al paso y de nuevo me estaba hablando de por dónde anda Él y sus intereses.

En esa familia que se sintió acogida, querida entre los voluntarios Y LOS INTERNOS, sentí el soplo divino que de nuevo indicaba hacia dónde caminar y con quienes construir.

Una vez más me llena de vida esta Pastoral Penitenciaria. Sé que es el rostro de Cristo el que me sale al paso una y otra vez. Sé que he tenido la suerte y el don de entrar en contacto con vosotros. Ahora he de hacer un paréntesis, y apoyar quizás otros campos que necesitan más apoyos, más siembra (Migraciones está por hacer), pero reconozco que el grupo formado por el equipo de Pastoral Penitenciaria es “fuente de Vida en abundancia” para mí como creyente, como cristiano de a pie.
Gracias por estar ahí y animaros entre vosotros, esa comunidad de fe, con tanto tesón, constancia y fe. Deseo seguir en contacto con vosotros, aunque sea en ratillos “perdidos”, porque salgo lleno. Estar con vosotros es orar junto al Resucitado tras pasar por la cruz.

Un beso y buenas noches, amigo.



CARTA DE UNA VOLUNTARIA

Una vez me preguntaron: ¿Cuántas horas semanales dedicas a la cárcel? A mí aquello me sonó como si a una madre le preguntaran ¿Cuántas horas dedicas a ser madre? Es una experiencia que se lleva en el corazón y que no se puede contabilizar en horas.

Hablar de prisión, hablar de encarcelados, hablar de voluntarios, es hablar de vida, de vida profunda y de vida en el Espíritu que nos anima y nos impulsa.

Nos vivimos como una familia, voluntarios y prisioneros. Un día, uno de los presos, hoy en libertad, nos decía dirigiéndose a los voluntarios “vosotros sois mi familia” y yo en los dos años que llevo de voluntaria, puedo decir en verdad, que los siento “mi familia”, por el cariño que ellos derrochan ante nuestra presencia y el que llegamos a sentir hacia ellos.

En estos años de voluntariado, nuestra misión ha pasado por varias etapas, aunque todas ellas centradas en la escucha, en la presencia cercana y en mostrarle con toda transparencia y sinceridad que ellos eran muy importantes para nosotros; que nos interesaba su vida, sus sufrimientos y sus ilusiones.  Nunca lo hicimos así como resultado de una estrategia preconcebida de eficacia de la misión, sino que así  brotaba de nuestro corazón.

Descubrimos que de ese “estar” y “hablar” con ellos  iba  surgiendo la confianza y el cariño y nos afianzábamos en que, si queríamos mostrarle con toda transparencia y  sinceridad que  ellos  y ellas eran  importantes para nosotros,  que los queríamos y que los valorábamos, teníamos que entrar en su mundo, viéndolo y viviéndolo desde dentro, asumiendo su propia debilidad, sus angustias y sus miedos.

Sentimos que estamos en un espacio sagrado desde donde oramos, tenemos el encuentro con Dios descubriendo las huellas de su Espíritu,  Desde donde celebramos la Eucaristía y la Eucaristía nos reenvía de nuevo a ellos. En ellos recibimos la llamada del Espíritu a comprometernos cada día más con su causa y con ellos y otros hermanos y hermanas del Equipo de la Delegación de Pastoral Penitenciaria  intentamos progresar en el compromiso, descubriendo la alegría y el sentido de la vida que supone el amor, la entrega y la solidaridad colaborando juntos en la transformación de este mundo en Reino Dios.


TESTIMONIO DE UN VOLUNTARIO QUE IMPARTE UN CURSO DE BIBLIA

“Este grupo de internos de mi curso, me aportan tanta reflexión.., Cuando leemos alguna parábola, algún salmo y dejamos 3-4 minutos en silencio, releyendo, y empezamos el turno de aportaciones, (de conclusiones ó dudas), en orden, uno por uno y los demás escuchan, algunas veces entre ellos se preguntan y se responden. Yo muchas de las veces me siento profundamente interpelado. Como sabes, me estoy refiriendo a hombres entre 55-65 años, al parecer varios de ellos con delitos muy serios. Quiero con esto decirte, que en sus planteamientos pasan por completo de formalismos, ni de mitos, ni cosas preconcebidas que se nos han dado por hechas y por sentadas. En la profundización de su/nuestra fe, hay como un proceso evolutivo ascendente, en el que por ejemplo barajar la posibilidad de que a pesar de todo DIOS LES QUIERE, se sienten como rotos, sin esquema, sin molde. Es fantástico.

Ciertamente cuando a principios de curso, descubrí el material humano que allí tenía entendí que era vital, que nos ayudáramos entre todos para ir descubriendo que a pesar de cómo nos veamos, QUE DIOS NOS QUIERE. Por mi parte, ha surgido un grande y especial cariño hacia ellos y dentro de mi ego, personal, presumo que de ellos también hacia mí.”


TESTIMONIO DE ELADIO

que nos visitó el viernes pasado en el curso de DEPENDENCIAS

CONVERTIR CADA DÍA EN UNA AVENTURA

Hoy, día 1 de junio, he ido a prisión a dar mi testimonio como enfermo alcohólico. No me encontraba muy bien; por la mañana había tenido mucha actividad y tenía que bajar casi inmediatamente después de comer. Nunca había estado en la cárcel. Sentí una sensación rara cuando oía el abrir y cerrar de puertas. Pedro, un compañero de la Pastoral, me dijo: “Al pasar ese puente, entramos en contacto con los reclusos”. El primero que he visto en cierta ocasión me robó móvil caro, era táctil. Nos hemos saludado.

En mi última etapa en Úbeda, obligado por las circunstancias, tuve que convivir con este tipo de personas. Sin embargo tengo que decir que maduré mucho en esa época y me encontré con algunas personas extraordinarias a pesar de tener un gran problema. Por supuesto que hace mucho tiempo que perdoné sinceramente a este hombre, así como a otro chico, que también me encontré esa tarde.

Y llegó el momento; me gustó el lugar, pequeño. Me agradó también que al final fuera un grupo reducido (trece). Había dos chicos más de Úbeda a quienes no conocía.

Intenté que no se sintieran cortados. Conseguí que me respondieran rápidamente, a una serie de preguntas como: “¿Quién de vosotros está aquí como consecuencia directa del consumo de alcohol?” (pregunta difícil). Dos se sintieron aludidos. La mayoría tenía problemas con otro tipo de estupefacientes.

Para empatizar con ellos empecé hablando de la marginación que supone estar preso. Que esta situación rompe todos los esquemas y me identifiqué con ellos. Comparé la falta de libertad, con la libertad que quita el alcohol, u otras sustancias. A estas alturas la participación de ellos era muy buena.

Les expliqué qué es el alcoholismo, diferenciando entre el consumo abusivo y la enfermedad. Surgió una pregunta interesante: “¿Engancha más la cerveza o el whiski?” Les expliqué que era indiferente, que lo importante son los gramos de alcohol consumidos al día.

Para salir del problema hay que empezar reconociéndolo con humildad, igual que para reintegrarse socialmente al salir de prisión. Alguno me dijo que entre el colectivo es muy frecuente no reconocer los delitos que han cometido.

Ayuda psicológica. Estuvimos hablando de las secuelas que deja el alcohol y de la necesidad de técnicos para ayudarles en esos ámbitos.

Importancia de incorporarse a una Asociación al salir, porque ellos allí simplemente han tenido tapada la botella.

Ya me estaban reclamando que diera mi TESTIMONIO y lo hice. Surgió un debate muy interesante sobre las distintas formas de beber y las distintas formas de engancharse.

Se rieron cuando les conté una borrachera mía de la mili, en el quirófano del hospital y que amanecí en reanimación.

Hablé un poco de superación personal. Les expliqué que todos somos únicos e irrepetibles. Que tenemos derecho a recibir ayuda cuando la necesitamos. Que todos estamos llamados a tener éxito en nuestras metas. Comparé la vida con una carrera donde los hay que salen con ventaja, otros salen de la línea de salida y otros, desgraciadamente, desde más atrás (marginación, situación familiar, etc.). Que esto no significa que no se pueda ganar esa carrera a nivel personal (metas personales) y sobretodo mejorando nuestra actitud ética, procurando ser mejores personas cada día y no una fuente de problemas para todo el que se cruza en nuestro camino, sino al contrario convertirnos en un factor positivo para los demás, y en definitiva tener paz interior.

Les hablé de la importancia que tiene ser capaces de soñar (largo plazo) y vivir cada día como si fuera el último.

Me despedí de todos, uno a uno, con un apretón de manos.

Al salir del aula me encontré con un chaval que se acercó y me saludó (me conocía), que lamentaba no haber podido acudir a la charla y que volviera en otra ocasión. Yo le pregunto por un nombre y me dice: “Ese soy yo” No lo había conocido, ha cambiado mucho. Se trata del chico que en las navidades 2.009-2010, me robó el móvil. Le estreché la mano.

Para mí ha sido una experiencia inolvidable. No esperaba esto, tenía muchas dudas. En todo momento estuvieron asertivos conmigo. Muchas personas en la calle quisieran tener las ideas tan claras. Son generosos, simpáticos, amables y hasta educados. Me siento totalmente identificado con ellos, y dentro de mis escasas posibilidades en la actualidad, trataré de ayudarles.


TESTIMONIO TRAS LAS CONFIRMACIÓNES EN LA CÁRCEL.

No quería dejar pasar este día sin hacer referencia a lo vivido ayer en las Confirmaciones que tuvimos en la cárcel de Jaén.

Sencillamente fui testigo del paso de Dios por mi vida y las vidas de hermanos nuestros llenos de dolor.

Fui testigo de cómo el amor entre unos y otros puede manifestarse… en el aire que te hace el compañero con un abanico ó en el trago de agua fresca que te ofrecen y que acoges y te llega al alma como luz y fuente para caminar.

Hacía un calor espantoso y creo que en parte era por la emoción que unos y otros llevábamos dentro.

Los chicos a los que durante ese año he estado acompañando, estaban nerviosos hasta que llegó el obispo, sentían que algo grande pasaría en sus vidas. Expectación, entusiasmo, asombro,…¿Cuántas veces me dejo asombrar por Jesús?, ¿Cuántas veces en mi religiosidad establecida y sin demasiadas sorpresas, siento que Cristo va a ser fuente y principio en mi vida?.

Con el obispo, que estuvo solícito como un padre, y supo entablar una conversación al inicio que destensó mucho el ambiente, se inició la celebración. Las lecturas no dejaban lugar a dudas de por qué estábamos allí. San Juan acompañaba, no en vano es el precursor, la voz que clama en el desierto

– Antes de que salieras del vientre materno te consagré

– Mira que no sé hablar, que soy un muchacho

– No les tengas miedo, estoy contigo para librarte

– Mira yo pongo mis palabras en tu boca

– Irá delante del Señor, para preparar un pueblo bien dispuesto

El padre – madre Dios en aquella cárcel, nos hablaba de elección, de valentía, de apoyo incondicional por su parte, de lanzarnos al riesgo de creer y salir a buscar un pueblo bien dispuesto. Yo le daba vueltas a la frase. ¿No encontraba ese pueblo?, ¿Cómo acercarme y formar parte de él? Ahora en la paz de la oración, creo que sé que ese pueblo me lo está ofreciendo el Señor en esa cárcel, en los rostros de los inmigrantes, en los rostros de tantos voluntarios con los que trabajo casi a diario.

Ese pueblo es los “anawim”, los últimos, el “resto” de Israel. Los que confían sólo en Dios, porque no tienen  a nadie más, porque sus seguridades son sólo el vivir el día a día,…y no más.

La luz sobre lo vivido se sigue abriendo. Sigo sintiendo que Cristo estuvo grande con nosotros.

Entre tanto sudor y emociones, tuve que contener las lágrimas en varios momentos: La premura de Alejandro por abanicarse de forma que me llegara el aire “fresquito” a mí que estaba detrás de él… Me recordaba a San Camilo que al ser un hombretón, hacía que su sombra recayera sobre los más débiles y no les diera tanto sol por el camino.

La solicitud y las palabras del obispo, me hicieron sentir compañero de viaje en una Iglesia, a la que muchas veces no conozco y en la que con dolor no reconozco el rostro amable y generoso de Jesús. Allí supe de servicio de nuestro obispo, supe de acercamiento y que mi Iglesia, sigue estando en parte al lado de los rostros sufrientes de nuestra sociedad.

 Al confirmarse los chicos…los abrazaba con esa ternura de padre y madre que no podía evitar. Sabía que el mismo Cristo estaba inundando esos corazones y era abrazo a esa persona y a ese Cristo presente. Nuevamente emocionado y sabiendo que sin abrazar a Cristo y todo lo que ello conlleva después, no puedo sentirme hermano.

Ha sido un revivir de nuevo la frescura del mensaje de Jesús, sabiendo que alguien tan poco ortodoxo como Jesús, estaría gozando en un sitio poco convencional como el pabellón de deportes de una cárcel.

Y esta mañana, previa al Corpus, me sigo preguntando, ¿No será que nuestra fe hemos de vivirla en lo provisional, más a la intemperie?

¿Será que en los ambientes donde están los vulnerables, los más malqueridos, se crea el espacio para la experiencia de Dios?, porque allí se acepta que la fragilidad humana no es una vergüenza,…pues Dios mismo se nos ofrece en esa vulnerabilidad, en esa fragilidad.

No sé, sigo caminando acompañado por muchas sombras y…ese Dios bueno, va poniendo en mi camino, puntos luminosos, momentos, donde de forma especial se manifiesta de forma esplendente.

Afirmo mi ser creyente entre la duda, la queja, la paciencia, pero también…desde la esperanza y la confianza ciega en aquél que nos ama, porque ama a Alejandro, a David, a Amador, a Rogelio, a Juan José, a Lechuga, a Modesto  a… tantas personas que llenas de dignidad y dolor quieren seguir siendo esperanza.

Entre ellos está Cristo. Junto a ellos sigo aprendiendo a caminar al  encuentro de Cristo.

Sé bien de quién me he fiado

  25 Junio 2011


DIOS SE DEJÓ VER EN LOS INFIERNOS

Nuevo testimonio de un voluntario de Pastoral Penitenciaria sobre una experiencia de un interno.

 El otro día un interno, al que apenas había visto en un par de ocasiones, se acercó a mí para pedirme que si podía hacerle unas copias de las fotos que les habíamos hecho como al resto de los compañeros del módulo, y de repente, comenzó a hablarme de él y de su situación en prisión. Venía con un par de libros bajo el brazo y noté que tenía ganas de hablar a pesar de no conocerme más que de vista. El hecho de no conocerle me cortaba un poco, pero de repente, las cosas que me decía me llegaron tan al corazón que se me olvidó ese “pequeño detalle”.

Fundamentalmente me dijo que llevaba dos años en preventiva, lo cual a mi me parece una barbaridad, pero que él todos los días al levantarse LE DABA GRACIAS A DIOS por estar en la prisión, por haber tenido la oportunidad de hacer un parón en su vida, (que había vivido demasiado deprisa), por haber conocido a la gente que ha conocido dentro que, de otra manera no la habría sido posible, que de todas ellas había sacado alguna enseñanza positiva para su vida y que le agradecía a Dios el haberle hecho valorar cosas que antes, cuando estaba fuera no valoraba.

 Para mí fue algo muy especial y me ha dado mucho que pensar. Yo quiero agradecer a este interno su valiosisima conversación y por supuesto a Dios y al instrumento que ha puesto en mi camino que es la pastoral y todos y cada uno de vosotros, mis hermanos en Cristo, por Las oportunidades que me brinda y el enriquecimiento personal que me proporciona.

 Gracias y un abrazo para todos


CARTA ESCRITA TRAS UNA CONVIVENCIA

 GRACIAS.

Y desde esta comunidad solo podemos agradecer al dueño de la mies este inmenso don que ha querido compartir con su pueblo. Se ha hecho realidad el evangelio de la Samaritana al indicarnos el mismo Jesús que su agua se convertiría dentro de nosotros en un surtidor que brota hasta la vida eterna. Comentándolo con algunos me decían eso, que detalle ha tenido Dios con nosotros para poder darnos la oportunidad de amar a nuestros hermanos que más sufren. Desde esta tu muy querida comunidad te agradecemos a ti y a todo el equipo de pastoral haber contado con esta casa de hermanos y también como no a los internos y al funcionario (ahora ya no se me olvida jejeje) por dejarnos vivir y formar parte de su historia sufriente que ahí es donde más se manifiesta el amor y la predilección de Dios. Que Dios te bendiga   a ti y su bendición alcancen todos los que participan de este pequeño trozo del reino autentico de Dios.

JAVIER Y LA COMUNIDAD DE LA ENCARNACIÓN



LAS ORACIONES DE LOS INTERNOS SE REPITEN ANTE EL SEÑOR EN EL CLAUSTRO DE UNAS RELIGIOSAS DE CLAUSURA

  Estimado D. José Luis en Dios Trinidad:

Hemos recibido su correo en el que nos incluye esas dos largas listas de deseos y peticiones de nuestros hermanos encarcelados, en el día primero del año. Es realmente impresionante y conmovedor pararte en cada una de ellas y saber que detrás hay una persona concreta con su nombre y su historia, su dolor, sus luchas y sus deseos de superación. No nos cabe nada más que acoger todas esas peticiones y presentárselas al Señor para que él les de respuesta en sus corazones y en sus vidas. Ojalá que Él les conceda gozar de su misericordia y puedan renacer a una vida nueva. Todos somos responsables en alguna medida de que eso suceda, y por eso hacemos nuestras esas peticiones para que formen parte de nuestra vida de oración.

Reciba un saludo para usted y para todos los que trabajan en esa pastoral. Cuenten con nuestro recuerdo orante.

Fraternalmente

Monjas Trinitarias


TESTIMONIO DE UN VOLUNTARIO TRAS LA VISITA DE LA CRUZ DE LOS JOVENES

“No miento si digo que hoy (el sábado en que la Cruz entró en la prisión) me he emocionado, no sería noticia, si no fuera algo que me pasa con muy poca frecuencia.

A decir verdad, antes de contar esto, debería contar algo previo; en la reunión del jueves en la sede de Pastoral Penitenciaria, ya casi en “el descuento”, alguien hizo un comentario sobre que había gente que no quería salir de permiso a la calle, porque no tenía a nadie, a mi novia y a mí se nos encogió el corazón; al día de hoy, que han pasado unos pocos de días, todavía esta situación se sigue llevando mis escasas oraciones.

Con eso dentro y otras experiencias vividas en otras actividades que hemos hecho con vosotros; sabíamos que nos íbamos a encontrar algo nuevo.

Según se iban leyendo sus cruces en la celebración, otra vez se me removía el corazón; me acuerdo en este momento de las palabras de un hermano y creo que las podría hacer mías en algún momento de mi vida: “sentir que Dios se olvida de mí”; a estas palabras, yo les pongo las mías, es decir, como yo lo expreso o como lo he vivido: “sentir y pensar que Dios está lejos de mi vida”; por poner un ejemplo a efectos expositivos aunque ni mucho menos el único, un sentimiento que me hizo dejar de ser catequista hace unos meses; y sentimiento que dio origen a otro: “sentir que lo que haces, o lo que has hecho, ha perdido el sentido”; ese sentimiento y otros, me alejaron de mis raíces, aunque la raíz principal, Jesús, estaría viva.

Creo que lo de hoy, no hubiera salido, si no lo hubierais trabajado dentro de la prisión durante las semanas previas, he estado en muchas celebraciones, casi todas de ellas de jóvenes, algunas no salen porque no se trabajan; y la de hoy nos ha tocado el corazón a muchos, incluso ya indolentes por haber perdido la inocencia, o por creernos conocedores de Jesús. Todo estaba unido por Jesús, desde la primera canción al último abrazo.

La primera vez que me invitasteis a ir con vosotros a una actividad, me sorprendió un comentario: un interno durante la sobremesa dijo algo que para él había sido muy importante, dijo algo así como que alguien le había dado un beso al saludarlo. Ahora quizás tenga más sentido esa frase que acabo de utilizar en el párrafo anterior: “al último abrazo”, sin tratar de explicar nada más, porque cuando las cosas se explican, eso que llevan dentro se pierde. Me sale una oración dándole gracias a Dios, nada más.

Recuerdo unas palabras que decían: “Nada puede importar más que encontrar a Dios. Quiere decir, enamorarse de Él, de una manera absoluta; es lo que te saca de la cama, lo que decide lo que haces en tu tiempo libre, lo que estudias, lo que te rompe los esquemas”; (es mi propia interpretación de unas palabras que escuché hace unos meses).

Si apenas os conozco desde hace unos meses, sé por qué os escribo estas palabras, para daros las gracias, y por si sirve para daros ánimo. A nosotros (a mi novia y a mí), tras pasar una racha con distancia respecto a Dios y de nuestras raíces; no me equivoco si digo que nos habéis indicado por dónde se va a la felicidad, habéis apuntado con el dedo a Jesús. No son palabras bonitas, es un sentimiento de dos personas que hace unos meses se encontraban bastante lejos de Jesús. Gracias por el abrazo.


CARTA DE UN VOLUNTARIO

Jesús fue preso y sufrió como cualquier culpable de forma injusta. Tras su muerte nos dejó su Espíritu, que nos acompaña. Espíritu que se siente de forma especial en la prisión de Jaén

La gente con la que he tenido la suerte de compartir esta experiencia de Pascua ha mirado directamente a los ojos a la muerte, la ha tocado y han sentido en sus carnes cosas que quizás nadie debería sentir nunca. Han vivido con sufrimiento y sin sentir paz en su interior. Sentía que el vivir la Pascua con ellos me ha hecho empezar la Pascua por el final. Que yo ya estoy más que resucitado, que mis miserias no son dignas ni de ser nombradas. Hasta he sentido que el hecho de compartirlas sería incluso un insulto hacia ellos, y por eso muchas veces permanecía callado, escuchando

EN LA TARDE DEL VIERNES SANTO

El viernes al volver a casa escribía este párrafo en mi libreta: Tengo la sensación de que en esta Pascua no voy a poder resucitar, pero es porque no tengo de qué morir. No puedo ni debo sentirme culpable por ser tan afortunado, y sólo puedo darle gracias a Dios por todas las cosas de mi vida. Después de estos días ya sí que no me cabe duda que no he tenido experiencias duras de muerte en mi vida. Eso es toda una suerte, pero me limitan para ver la vida con realismo y caigo siempre en pensar que cualquier sufrimiento es llevadero con optimismo y la ayuda de Dios, que no existe nada irreparable… Así difícilmente podré empatizar con ellos, con los pobres, con los favoritos de Dios. Acostumbrado a tener siempre una respuesta para todo, ahora sólo puedo callar y observar

DESPUÉS DE LA VIGILIA

Una de las cosas más grandes que me llevo de todo esto es el haber tenido la suerte de ser testigo de sus experiencias de resurrección. Ser capaces de perdonar y perdonarse cosas imperdonables. Sentirse identificados 100% con la experiencia de Jesús. Amar la vida y querer vivirla al máximo. Sentir que se les da una segunda oportunidad

Una dosis de realismo que me lleva a comprometerme por un mundo mejor. Sentir que debo ir a la muerte para entender como resucitar.

No soy el liberador de nadie, no voy a ir de super-héroe por la vida. Pero si tengo claro la decisión de ser instrumento de Dios en este mundo, ser su testigo y llevar su mensaje allí donde hay muerte en este mundo.

Mi vida puede cambiar radicalmente incluso en menos de una semana, es el momento de tener claro que mis talentos no son míos, son de Dios, y que cualquier decisión que pueda suponer un cambio de vida, debo analizar cuidadosamente si ese cambio me aleja del proyecto que Dios tiene pensado para mí. Se podría resumir en que mi resurrección ha ido por abrirme los ojos. A esta conclusión llegaba mientras escuchaba la renovación de las promesas de nuestro bautismo en la Vigilia de ayer:

Así pues, ¿renunciáis a Satanás, esto es: al pecado, como negación de Dios; al mal, como signo del pecado en el mundo; al error, como ofuscación de la verdad; a la violencia, como contraria a la caridad; al egoísmo, como falta de testimonio en el amor?…

Era la primera vez que realmente escuchaba estas promesas y sentía como Dios me las estaba renovando de forma especial, con un nudo en la garganta viendo a todo aquello que me estaba comprometiendo.

Gracias a todos los que habéis hecho posible esta resurrección de mi alma. Y no me refiero solamente a los que han hecho posible esta última experiencia, si no a lo largo de toda mi historia. Os quiero con locura

Sinceramente, me hubiera quedado allí escuchando las historias de sus particulares resurrecciones toda la tarde, quizás ahora cobra sentido lo que habíamos celebrado un rato antes; que Jesús resucita hoy.

pedir por el Juez que le condenó… ¡puf!

O escuchar como el hombre de más edad de la reunión, te pide con Jesús en sus brazos, “por los que no creen en algo tan bonito como es la Iglesia”… una Iglesia que por un lado me duele tanto por tantas cosas raras que la alejan de Jesús,… Siento, una invitación a creer, a redescubrir una Iglesia que en Jaén, en la figura de su mayor representante se acerca cada 24 de diciembre a escuchar veces el “pero mira como beben los peces en el río…”; el Jueves Santo a celebrar y decirle lo mismo que Jesús y terminar diciendo: “hacía tiempo que no estaba en una Eucaristía tan a gusto y contento”. ; o Confirmar a unos adultos que le dicen “Sí” al proyecto de Jesús en sus vidas.

Supongo que no soy yo el que le da de comer a nadie, son los demás los que me dan de comer a mi, no siento que pueda ser de otra forma; gracias Jesús por haberle dado esa orden a tus discípulos, hoy, otros discípulos, en pleno siglo XXI, “hacen lo que tú hacías”, sacian mi hambre y mi sed, muchas gracias.