CARTA DE LA ESPERANZA

De nuestras hermanas del Carmelo de Beas de Segura

fundado por Santa Teresa de Jesús el 24 de febrero de 1575

 

Muy queridos capellanes del centro Penitenciario, y muy queridos todos nuestros hermanos y hermanas que residís ahí, al igual que vuestros familiares y todos los que trabajáis en el Centro ó colaboráis de alguna manera,… a todos, desde este Carmelo de Beas de Segura os deseamos de corazón que tengáis una ¡¡¡Muy Feliz Navidad!!!.

Muchas gracias por hacernos partícipes de vuestra vida y actividades y por contar con nosotras, que realmente nos hacemos de algún modo ahí presentes con nuestras oraciones.

A los capellanes y voluntarios, les hacemos llegar nuestra gratitud por todo el interés que ponen en atender a estos hermanos que lo están pasando mal en estos momentos y que tienen tanta necesidad de ayuda y afecto.

Y a todos los que os veis obligados a residir en ese Centro por una temporada, queremos que comprendáis en estas fechas tan especiales de la Navidad, que Dios que se hace Niño para poder acercarse más a los hombres, no os tiene olvidados, MUY AL CONTRARIO, precisamente Él ama especialísimamente a los que más sufren, pues son como una prolongación de Él mismo, de los sufrimientos de su Pasión que Él padeció para poder salvar a cada hombre.

En estas fechas recordamos que se hizo un débil Niño para eso, para rescatarnos a cada uno de nuestras faltas y pecados, pero para ello tuvo que sufrir muchísimo y su sufrimiento no ha terminado, sino que continúa ahora en los más desfavorecidos, en los que peor lo pasan, y a esos precisamente es a los que Él mira con más ternura y está deseando que se le acerquen para poder llenarles de Su Misericordia, de Su Paz, de Su Amor, aún en medio de sus dificultades.

Pero el enemigo de Dios y nuestro, el demonio, no soporta esto y nos engaña continuamente, susurrándonos al oído pensamiento negativos de desaliento, haciéndonos creer que es nuestra propia conciencia la que nos echa en cara que “soy un desgraciado porque he caído en esta falta ó en la otra, he hecho esto ó lo otro, y por tanto no me atrevo ni a mirar a Dios, ni tan siquiera a traerle a mi pensamiento, porque no lo merezco…etc, etc,” y son todo mentiras del enemigo,   pues Dios está esperando a cada uno.

Atrevámonos a acercarnos ahora, que se nos presenta como un Niño, que sólo desea que le entreguemos cada uno nuestras faltas y errores, para hacerlas desaparecer con el Fuego de Su Corazón.

Si conociéramos de verdad a Dios, comprenderíamos que Su Amor por cada uno es inmenso, INFINITO, y está siempre dispuesto a darnos Su Perdón, Su Misericordia, y Su fuerza para seguir luchando en la vida, y para ayudarnos a levantarnos tantas veces como caigamos, sólo con que se lo pidamos y nos agarremos a esa Mano que nos está tendiendo.

Pero para eso hay que creerse de verdad que nos  quiere tal como somos cada uno, que su Amor no tiene límites, y que lo que más le duele no son nuestros pecados, sino que después de haber caído, no nos atrevamos a acudir a Él, no nos fiemos de Él, no nos creamos que volverá a darnos su Mano.

Haz la prueba y verás que Él nunca te defraudará, por muchas veces que caigas, e irá poco a poco llenando tu corazón de paz, de esperanza en que un poquito sí puedes cambiar, de ilusión al comprobar que siempre tendrás un verdadero Amigo, que pase lo que pase te amará y nunca te dejará,….

Pídeselo esta Navidad al Niño, y a la Virgen, su Madre, que lo es también tuya…y verás cómo tu vida se llena de una luz especial, en medio de las luchas de cada día, que aquí abajo no pueden faltar.

Bueno, sólo repetiros que os tenemos siempre muy presentes pero sobre todo en estas fechas (hasta solemos poner en alguno de nuestros Belenes del Convento alguna figura o algún símbolo que represente vuestro Centro, para teneros más cerca).

Que Jesús, José y María os alcancen bendiciones especiales en esta Navidad, os lo desean de corazón vuestras hermanas que viven detrás de otras rejas, en el Convento de Beas de Segura.