“EL ARPA OLVIDADA”.

Abrimos con esta poesía un espacio en que los internos/as puedan expresar el sentido poético que llevan dentro. Lo hemos titulado con una frase que Gustavo Adolfo Becquer incluye en su rima “Del salón en el ángulo obscuro”, la rima del poeta la copiamos a continuación para quienes no la conozcan
 
Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez OLVIDADA
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase EL ARPA.
¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!
¡Ay!, pensé; ¡cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz como Lázaro espera

que le diga «Levántate y anda»!


Abre mis ojos,
y dile a mi alma,
que todo el pasado
fui tu voluntad

Dile a ella,
Que no desespere,
Que no guarde rencores
Por nunca jamás.

Dile a ella
Que está encadenada
A un odio profundo
Y a su voluntad.

Las ganas me fallan
Abandonan mis fuerzas
La lucha constante
Con un día más

Todos mis recuerdos,
como un fantasma en la noche
Vienen a buscarme
para herirme aún más,

Suéltame de sus garras
Susurra hoy a mi alma
Para que empiece de nuevo
Su luz a brillar

“Te amo Dios mío”


Subimos siempre la montaña,
De rodillas y con dolor,
Buscando siempre algún daño,
Yo no asumo mi error.

A veces me siento ausente,
Y sigo sintiendo mi dolor,
Pongo mil caras a la gente,
No quiero ser un perdedor.

Sigo subiendo la montaña,
Ya no me late el corazón,
Ya es tarde para pedir perdón.

Alguien ve una luz que se marchita
Y se desvanece su temblor,
Alguien me dice: “ya no sufras”
Nunca aceptaste mi amor.

Yo soy tu Dios,
Y Dios de todos
Mi voluntad es bendición.

No esperes nunca lo que buscas,
Pero si buscas,
Busca mi amor

Si pones la voluntad de Dios
En tu vida antes que la talla,
De repente verás cómo
las circunstancias se vuelven a tu favor