CONFIRMACIONES EN EL CENTRO PENITENCIARIO

   CARTA DE ENCARNITA

ÁLBUM DE FOTOS

El pasado 25 de junio el Sr. Obispo administró un año más los sacramentos de iniciación  en la prisión de Jaén. Dos solicitaron el Bautismo, uno recibió por primera vez la Eucaristía, en total fueron 26 los que recibieron la Confirmación

En esta ocasión recibieron el sacramento 26 internos, de ellos 2 recibieron también el bautismo y la comunión. Los confirmados provienen de diversos pueblos de la provincia (Torrequebradilla, Úbeda, Ibros, Arquillos, Alcaudete, Villacarrillo, Andujar, Navas de San Juan, Torredelcampo, Alcalá la Real, Torreperogil) y de parroquias de la ciudad de Jaén; otros provienen de Málaga, Granada, Valencia, Guipuzcoa, Barcelona, Córdoba, incluso uno había nacido y bautizado en Colombia.

Una pareja de confirmados celebraba el mes de su matrimonio

La celebración comenzó con el canto al Espíritu Santo y a continuación el Sr. Obispo invitó a los que se iban a bautizar, que esperaban fuera de la capilla, a unirse a asamblea; después de preguntarles por su deseos de recibir la fe, pidió un aplauso para ellos y ocuparon el lugar que se les tenía reservado para ellos.

Los reunidos, excepto ellos, confesamos nuestra fe y después se les invitó a adherirse de corazón a la fe los “mayores”.

Al terminar la celebración todos se acercaron a agradecer al Sr. Obispo su presencia y a despedirlo. La fiesta de los padrinos y confirmados continuó hasta la hora de volver a los módulos para la comida.

Demos gracias a Dios por el derroche de sus dones en este lugar periférico de la sociedad, pero que para Él y para la Iglesia de Jaén ocupa del centro del corazón.

CARTA LEIDA POR ENCARNITA EN LAS CONFIRMACIONES

Jaén, 25 de junio de 2018

CONFIRMACIONES EN EL CENTRO PENITENCIARIO DE JAÉN

Sr. Obispo y queridos sacerdotes:

Dedico esta carta con inmenso amor a todos, a mi grupo de mujeres a quienes considero mi familia. Son muchos los años que llevo entrando en este centro. Cristo me entregó una invitación permanente a la gracia, sin nada a cambio. No existe fecha tope de tiempo para aceptar tal invitación. Solo existen ventajas. No existen condiciones, solo perdón. Sí que hay una exigencia: Cristo mismo.

Pero Él no quiere forzar nuestra libertad para elegirle. No olvidemos que la fe del cristiano, para que no se seque y, en cambio, florezca, necesita un injerto del madero de la Cruz. El único fruto que nace sin ser sembrado es el amor.

La constancia de la gota en una caverna forma la estalactita y la estalagmita. La constancia de la abeja fabrica el riquísimo manjar de la miel. La perseverancia en lo ordinario, en los minutos sencillos, transforma al hombre en santo. La perseverancia implica esfuerzo, tesón, voluntad; pero no dejes que la tristeza gane terreno: atiende los rostros insatisfechos, agobiados, trastornados y desconsolados; procura irradiar alegría y que ella sea como el sol de tu vida que brilla para todos.

En nuestro grupo hemos llorado, hemos reído, hemos reconocido nuestros errores con humildad y sencillez, teniendo en cuenta que los errores también pueden ser una oportunidad de encuentro con los demás, con tu familia, que también es un encuentro con Dios, con la actitud del Hijo Pródigo.

El hombre puede estar preso y poseído por sus rutinas, sus costumbres, su cultura,… En el silencio uno puede esperar la visita de Dios que llega a liberar. El silencio es nuestra gran liberación.

Para triunfar primero recuerda que eres un ser humano, no un ángel, ni una bestia. Descubre así la maravilla de lo que significa el ser humano, la maravilla de lo que representa ser hombre o mujer, con sus grandezas y límites, cual vasija de barro en manos del alfarero. Tú tienes un pasado, un presente y un futuro: el pasado, ámalo; el presente, vívelo; y el futuro, prepáralo.

Os felicito a todos por este hermoso e inolvidable día, pidiéndole a Dios que el amor sea el principio de la vida nueva en Cristo, siendo posible porque vais a recibir la fuerza del Espíritu Santo. Gracias a Él los hijos de Dios podemos dar el fruto de la caridad, la alegría, paz, bondad…

No olvidéis que somos obreros de la Viña del Señor y nuestra tarea principal es la evangelización. Para conseguirlo tenemos que luchar sin ningún tipo de violencia, pero empleando las poderosas armas del amor para conseguir llevar a Cristo donde vayamos, actuando con valentía y sin miedo, como hicieron los Apóstoles.

Un abrazo y muchas felicidades.

Encarnita Albarracín