CRUZ DE LOS JOVENES ENTRA EN PRISIÓN

LA CRUZ DE LOS JÓVENES VISITA EL CENTRO PENITENCIARIO

           Cuando JMJ nos propuso la visita de la Cruz a la prisión, el equipo de voluntarios de Pastoral Penitenciaria no s interrogamos antes de dar respuesta: ¿para qué venía? ¿qué sentido tenía su visita a un colectivo que vive muy ajeno a estos acontecimientos de la Iglesia? Pues, si no encontrábamos un contenido adecuado a la población penitenciaria, era mejor dejar pasar tal invitación.

            Vimos, después de unos intercambios en el grupo, que la visita de la Cruz de Jesús podía iluminar las cruces que allí dentro se soportan y encontrar en Jesús una manera de llevar la cruz que conduce hacia la resurrección.

      Con los módulos que iban a intervenir (todos excepto las Unidades Terapéuticas, U.T.E.), incluso el módulo de Ingresos y Tránsitos, organizamos unas catequesis con los internos que decidieron participar en la celebración.

            En ellas hablamos de las cruces que Jesús a lo largo de su vida tuvo que soportar, no exclusivamente la pasión, y de las cruces que ellos soportan; estas las fueron escribiendo en unas crucecitas que se les entregaron y preparamos unos resúmenes a partir de lo que iban diciendo; después presentamos cómo Jesús reaccionó ante sus cruces y el triunfo final de ese camino que Jesús recorrió, presentándose como CAMINO para nosotros.

            A partir de aquí preparamos la celebración como el encuentro de todos con el MAESTRO.

El Delegado de Pastoral Penitenciaria.

Para descargas del video con mayor calidad: 

http://www.4shared.com/video/Ij0i2yme/JMJ.html

Álbum de fotos

Álbum de fotos

Agradecimiento a los funcionarios del Centro Penitenciario

Cruces de los internos, Cruces de Jesús

Testimonios de los internos y los voluntarios

REDACCIÓN PASTORAL DESDE EL MÓDULO 3.

La Cruz provoca una explosión de fe entre rejas.

Arraigados y edificados en Cristo, y firmes en la fe, también en la Prisión de Jaén.

Semanas antes de que llegase a Andalucía la Cruz entregada a los jóvenes por el Papa Juan Pablo II, voluntarios de la Pastoral Penitenciaria de Jaén organizaron una pequeña catequesis informal con el objetivo de preparar logística y espiritualmente a los internos, ya que la Prisión de Jaén era uno de los puntos previstos en el itinerario de esta Cruz peregrina. En dicha reunión se enumeraron las diferentes cruces que Jesús de Nazareth cargó a lo largo de su vida (éxodo, incomprensión, emigración, traición, sensación de abandono…) para pasar después a entregar, a los internos que quisieran, unas pequeñas cruces de papel en las que reflejar por escrito cuáles eran las mayores cruces que consideraban estar soportando. Para finalizar estos preparativos, se creó un cuerpo de 24 internos portadores.

El 4 de junio sobre las 10 de la mañana, estos portadores (pertenecientes a los módulos 3, 4, 7, 8, 9 e ingresos) esperaban en la galería de respeto, con impaciencia y ataviados con camisetas conmemorativas. Se abrió el portón de acceso al patio de cocina, y salieron ilusionados para recibir la Cruz, precedida por dos andas para los iconos del Santo Rostro y de María Salus Populi Romani. Cuando voluntarios de Pastoral Penitenciaria y profesionales del Centro les cedieron el puesto, tuvieron que realizar algunas maniobras, todas con éxito, debido a la presencia de rampas, salientes en la pared, columnas y una puerta de entrada al recinto bastante baja.

 Por fin, rodeados de una tremenda expectación, cámaras de video y fotos, incluido algún reportero gráfico de la prensa local, entraron al pabellón polideportivo. La aparición de la Cruz supuso un estallido de fe por parte de las más de cien personas reunidas entre internos, funcionarios y voluntarios de Pastoral Penitenciaria y Cáritas y del Movimiento JMJ en Jaén que comenzaron a aplaudir y a aproximarse a la Cruz para tocarla mientras sus portadores la bajaban por las escaleras. Cuando la colocaron delante del escenario, majestuosa, soberbia, luminosa, imponente… y al mismo tiempo tan humilde… todo el mundo rompió en aplausos y en vítores como ¡Se nota, se siente, la Cruz está presente!

 Después del apoteósico recibimiento, los portadores se sentaron en primera fila, comenzando un acto sencillo (igual que la Cruz). Se comenzó leyendo aquellas situaciones que significan una cruz para los internos. Después del canto se leyeron unos textos evangélicos sobre cruces que Jesús tuvo que soportar a lo largo de su vida pública.

 

El monitor nos fue recordando que todos y cada uno de nosotros también cargamos a diario con nuestra propia cruz. También ensalzó la figura de María, prácticamente la única persona que no abandonó a su Hijo mientras éste fue injustamente torturado y ejecutado. A través de megafonía, también fueron intercalándose canciones de inspiración cristiana como “Luché como soldado”, “Estoy contigo”, “Haz llover” y “Aleluya, resucitó”, que los asistentes podían cantar gracias a una pantalla que iba mostrando las letras.

 

A pesar de ser un evento que se caracterizó por su sencillez, acercó tantos sentimientos y valores humanos a los internos, que incluso podían observarse algunos con las lágrimas a flor de piel. Algunos que se encontraban allí sin ser creyentes no han tenido problema en admitir después que en varios momentos de la mañana sintieron un nudo en la garganta.

 

Antes de marcharnos del polideportivo todos los concurrentes bajaron de la grada para, de uno en uno, honrar y despedir a la Cruz. Acto seguido, los voluntarios se distribuyeron alrededor de la misma posando para unas cuantas fotografías “de equipo” ya que, a pesar de estar presos, eran conscientes de encontrarse también, como reza el slogan de la JMJ, participando en algo grande. Único e irrepetible.

Extrajeron con cuidado la Cruz del punto de apoyo y la cargaron otra vez con devoción para llevarla al patio de cocina, donde dieron el relevo a profesionales del Centro y voluntarios de la Pastoral. Así abandonó el Centro Penitenciario ese símbolo de cristiandad regalado al Mundo por Juan Pablo II, quien, transcurridos seis años de su fallecimiento, aún es capaz de congregar a millones de jóvenes en espectáculos irrepetibles.

 Así concluyó una de las jornadas más grandes que la Pastoral Penitenciaria de Jaén ha tenido oportunidad de organizar en el interior de la prisión. 

Miguel Ángel García Moreno.