VISITA A LOS BELENES DE LA CIUDAD

Crónica de un interno

 

Álbum de fotos

 

Como preparación a las fiestas de la Navidad, el equipo de Pastoral Penitenciaria preparó dos visitas a los belenes expuestos en la ciudad; en una visita participaron internos de los módulos de Respeto y en la siguiente, internos de U.T.E.

Sendas salidas siguieron el mismo desarrollo

              – Subida a Jaén en el autobús urbano

              – Desayuno con churros y chocolate

          – Visita a  diversos nacimientos, comenzando por el que los internos de Respeto han instalado en el camarín de Ntro. Padre Jesús y terminando por el que tienen instalado las Hermanitas de los Pobres en la Residencia de Ancianos

          – Comida en un restaurante

          – Paseo por algún parque

          – Visita a una comunidad de religiosas contemplativas (Las Bernardas y las Carmelitas Descalzas), con quienes tomábamos café y dulces de Navidad y manteníamos una cálida tertulia, para terminar haciendo una oración todos juntos. Los internos les dejaban escritas en una hojas sus intenciones personales para que las religiosas las encomendaran en sus oraciones.

          – Regreso al Centro en los coches DE LO S VOLUNTARIOS

 

Crónica de Camacho

El día comenzó como de costumbre, desayuno en la sala de día del módulo y al poco nos llamaron por megafonía para comenzar la salida programada en la que realizaremos un pequeño tour por la ciudad de Jaén para ver belenes. La verdad es que no empezamos con buen pie pues hubo problemas de transporte, salíamos seis internos Enrique, José Luis, Javier, David, Quique y yo Antonio, también un funcionario del módulo siete de respeto Dº Manuel pero solo se disponía de un coche menos mal que llegó Dª Antonia nuestra monitora de manualidades y con la sencillez y entrega que la caracteriza se ofreció a llevarnos a cuatro con su propio coche.

La verdad es que pasado ese pequeño incidente el día fue mejorando por momentos convirtiéndose en un día con gratos recuerdos. Al llegar a Jaén nos esperaban Sor Carmen, Emilia y su marido Manolo, también Mª Carmen y su marido Rodrigo todos ellos componentes de Pastoral Penitenciaria. Lo primero que hicieron después de recibirnos fue invitarnos a comer churros con chocolate que dicho de paso sabían a gloria, una vez terminados empezó nuestro tour pos las calles del centro de Jaén. En primer lugar visitamos la capilla de Nuestro Padre Jesús “El Abuelo”, la visita comenzó hay por un motivo muy especial ya que el montaje lo llevamos a cabo cinco internos del Centro Penitenciario de Jaén con el belén nuestro del módulo siete de respeto, es más, dos de los internos Quique y yo para ser más concisos fuimos también partícipes del montaje del belén. Por lo tanto era visita obligada, fue muy satisfactorio ver que “nuestro belén” gustaba mucho a todas las personas que veían nuestro trabajo.El día comenzó como de costumbre, desayuno en la sala de día del módulo y al poco nos llamaron por megafonía para comenzar la salida programada en la que realizaremos un pequeño tour por la ciudad de Jaén para ver belenes. La verdad es que no empezamos con buen pie pues hubo problemas de transporte, salíamos seis internos Enrique, José Luis, Javier, David, Quique y yo Antonio, también un funcionario del módulo siete de respeto Dº Manuel pero solo se disponía de un coche menos mal que llegó Dª Antonia nuestra monitora de manualidades y con la sencillez y entrega que la caracteriza se ofreció a llevarnos a cuatro con su propio coche.

            Después marchamos a ver otro belén realizado por el ayuntamiento que está expuesto cerca de la catedral (como no soy de Jaén no me sé el nombre de las calles), la verdad es que nos gustó mucho pues era de gran calidad y estaba montado con buen gusto. A continuación fuimos al palacio del Condestable donde se exponía un belén tamaño natural con tallas de distintas hermandades, la verdad es que nos dejó un poco fuera de lugar pues la mayoría nunca habíamos visto un nacimiento con tallas de cofradías y la verdad es que gustó mucho con excepción de la talla de la Virgen María pues era una dolorosa y no terminaba de encajar en la composición. También tuvimos tiempo de disfrutar de una sala de dicho palacio donde tienen unos espectaculares artesonados mudéjares, las explicaciones ilustrativas corrieron a cargo de Dº Manuel y Manolo el de pastoral.

            A continuación vimos un rarísimo belén (no por ello menos hermoso) realizado por muñecas vestidas con trajes confeccionados para la ocasión, continuamos viendo otro belén realizado por un comercio que en verdad era digno de ver. Seguidamente fuimos a una residencia de ancianos perteneciente a las Hermanitas de los pobres, dicha residencia es muy conocida y valorada en Jaén pues cuidan de nuestros mayores más necesitados. En la puerta nos esperaba con la sonrisa que le caracteriza Dº José Luis Cejudo que es el Delegado Diocesano de Pastoral Penitenciaria de Jaén, esa mañana estaba con un terrible gripazo y pese a ello nos acompañó y estuvo el resto de la jornada con nosotros. Al entrar Dº José Luis comenzó explicándonos la ingente labor cristiana que las Hermanitas de los pobres realizan sin descanso desde su fundación por Santa Juana Jugan.  Entramos en la residencia y una de las cosas que más me llamó la atención era lo extremadamente pulcro y cuidado que estaba todo, aunque se veía que cierto mobiliario ya tenía su tiempo, sin embargo todo estaba cuidado con esmero. Una hermana (perdón por no recordar su nombre) nos recibió he hizo de anfitriona, esta hermanita ya mayor de edad irradiaba una energía inusual para su edad, siempre con una sonrisa nos empezó a explicar lo duro que era todo en los tiempos en que ella entró a formar parte de la congregación, como iban por los mercados y las casas pidiendo como en la actualidad hacen, para servir a los ancianos más desfavorecidos. Marchando la hermanita delante nuestra nos mostró parte de las dependencias del asilo, biblioteca, cafetería, comedor, un enorme salón de actos, una preciosa capilla y el belén que todos los años montan para disfrute de todos.

            Tengo que reconocer que todos los presentes quedamos gratamente satisfechos de la visita pues pudimos comprobar lo confortable que era todo para nuestros mayores, en el momento que nosotros hicimos la visita era la hora de la comida y los saludamos en el comedor, qué satisfacción ver lo bien cuidados que están todos los ancianos en la residencia. Un detalle que nos llamó mucho la atención fue saber que en dicha residencia solo se admiten a los más pobres. Antes de marchar de la residencia de las Hermanitas nos regalaron unos almanaques de este próximo año 2012 y tuvimos la suerte que el obispo hemérito de Cádiz,  Ceuta y Melilla estaba en ese momento en la residencia, al saber de nuestra visita quiso despedirse de nosotros saludando uno por uno a todos los presentes.

            Ya era la hora del almuerzo y la verdad es que había ganas de recargar pilas después de tanta caminata de un sitio para otro. Entonces montándonos en varios coches fuimos a un restaurante chino de estos que son de buffet libre, no puedo ilustraros todo lo que comimos porque ni yo lo sé, lo que si sé es que como suele decirse “nos pusimos las botas”. Allí todos juntos a excepción de Emilia y Manolo pudimos disfrutar del almuerzo, conversaciones, risas, complicidades, fue en verdad un rato muy agradable.

            Ya terminado el buen comer nos dirigimos al convento de las monjas Bernardas, como ya sabrán ustedes es un convento de clausura donde las hermanas Bernardas se enclaustran para rezar a Dios por todos nosotros. Como llegamos casi una hora antes de la cita decidimos dar un paseo por los jardines de la alameda, allí se le ocurrió una buena idea al padre José Luis pues cogió su cámara de vídeo y grabó mensajes de navidad a cada uno de nosotros para  luego colgarlos en la página Web de Pastoral Penitenciara.

            Una vez terminado de grabar los mensajes tuvimos la reunión con las monjas Bernardas, tengo que confesar que todos los presentes disfrutamos mucho de las conversaciones que pudimos mantener con las monjas, dos mundos tan distintos como son el penitenciario y el de religioso en clausura pero con algo muy importante en común, el AMOR DE DIOS POR TODOS NOSOTROS. Primero nos presentamos diciendo como nos lamamos, de donde somos y comentando cada cual lo que quería de uno mismo, hubo momentos muy emocionantes al contar intimidades nuestras pues respondíamos también a preguntas como “¿qué nos preocupa a nosotros en prisión?”, cada cual contó algo de lo que le atormentaba pues son tantas las penas que estremecen el corazón de las personas. También nosotros les hacíamos muchas preguntas sobre su vida en clausura, las motivaciones por las que decidieron llevar ese modelo de vida y naturalmente ellas también nos preguntaban sobre nuestro modo de vida en prisión, pero sobre todo nos preguntaban por nuestras vidas por nuestras luces y sombras. Nos sorprendió a todos la inmensa PAZ que las hermanas nos conseguían transmitir, daba gusto poder conversar con ellas pues siempre con una sonrisa limpia nos explicaban pacientemente cuanto queríamos saber. Las hermanas tuvieron el cariñoso detalle de invitarnos a café con dulces hechos por ellas que estaban buenísimos, que todo hay que decirlo. Después nos regalaron los oídos cantándonos un precioso villancico, le aplaudimos mucho pues cantan realmente bien, la verdad es que las monjas Bernardas no dejaron de sorprendernos gratamente esa tarde. Para terminar mis compañeros internos y yo cada uno en una hoja escribimos una nota pidiéndoles a las hermanas que rezasen por nosotros y por algo personal que cada uno escribió en intimidad, sin nombres para que al leerlo nuestras hermanas Bernardas rogasen a Dios ya que ellas están más cerca de Dios Nuestro Señor. Nos despedimos de las hermanas y nos dirigimos a la capilla del convento, entonces uno a uno puso la nota a los pies del Santísimo, mientras las hermanas aguardaban detrás de las rejas de la capilla, viendo como uno a uno depositaba su petición. Una vez terminado nos dimos todos la mano y junto a las hermanas rezamos el Padre Nuestro. Hecho esto nos volvimos a despedir de las hermanas sintiendo que algo de ellas grato y cálido venía con nosotros.

            Y así terminó el día regresando a prisión, cada uno a su módulo, cada uno a su vida pero ya con algo cambiado dentro de nosotros gracias a todas estas maravillosas personas que pese a todo anteponen el Amor a Dios y dan lo más  grande que una persona puede dar SU VIDA al servicio de Dios y de las personas. A todas esas personas GRACIAS.

ANTONIO CAMACHO GÓMEZ