CRÓNICA DE UNA CONVIVENCIA FAMILIAR EN TORREBLASCOPEDRO


Cartas de algunos de los participantes a la familia parroquial de Torreblascopedro

Album de fotos

El pasado 14 de abril un grupo de internos de los módulos 3,4 y 8 tuvimos la oportunidad de pasar un día (casi un día) fuera de la prisión, organizado por el equipo de Pastoral Penitenciaria.

 A las 9’00 puntualmente nos esperaba el autobús para trasladarnos a Baeza, nos esperaban también varios voluntarios del equipo de Pastoral.

Directamente nos fuimos a una churrería de Baeza a tomarnos unos churros calentitos con chocolate; allí nos esperaban el párroco de Torreblascopedro y una catequista de la parroquia con su hija, ellos eran como los embajadores de la amplia familia que nos iba a recibir en su pueblo.

A pesar del frío, la lluvia y el aire fuerte pudimos visitar algunos monumentos de la ciudad monumental que es Baeza.

Comenzamos visitando la antigua Universidad, una lección de historia y arte nos estuvo dando José Luis (voluntario de Baeza) en el aula de Antonio Machado y después en el Aula Magna; de aquí pasamos a la iglesia de La Santa Cruz donde nos recibió un miembro de la Cofradía de la Vera Cruz que, como siempre que los hemos visitado, nos facilitó la visita y nos regaló unos recuerdos. Aumentaba el frió en el ambiente y el calor en nuestras relaciones.

Antes del mediodía nos dirigimos en el autobús hacia Torreblascopedro. Antes de entrar en el pueblo visitamos una cooperativa de aceite, nos la fueron mostrando Pedro y Antonio, que nos explicaron cómo funcionaban las maquinarias, incluso alguna la pusieron en marcha para que percibiéramos su enorme ruido.

Al llegar al salón parroquial no podíamos imaginar el recibimiento que nos habían preparado, creo que en este punto es mejor leer parte de las cartas que les han dirigido los internos a la parroquia. En este momento se incorporaron hermanos que han pasado por la prisión y ahora están en libertad.

Comimos en un ambiente familiar, en la sobremesa con el café y las tartas y dulces tuvimos una sabrosa tertulia en que todos participaron y terminamos con una eucaristía que nos recordaba la Cena  de Emaús, en que Jesús se hizo presente durante “la fracción del pan”.

Entre abrazos, fotos, saludos y regalos nos montamos en el autobús, trayendo los corazones llenos de tanto cariño como habíamos recibido.

Que Dios conserve vuestra caridad sincera al párroco que nos llamó y a todos los que nos recibieron en aquel día.

 

CARTAS DE ALGUNOS DE LOS PARTICIPANTES

A LA FAMILIA PARROQUIAL DE TORREBLASCOPEDRO

   Bueno, ante todo, deciros que en nombre de mis compañeros y compañeras, queremos agradeceros el gran recibimiento que tuvisteis con nosotros, lo cual nos sentimos muy afortunados por el día que pasamos, porque nos acogisteis con todo vuestro cariño y con el corazón; todos nos sentimos a gusto y felices y agradecidos y lo bien que lo pasamos todos juntos.

 Gracias de todo corazón `por abrirnos sus puertas, por lo buenas personas que sois por recibirnos y por toda la preparación de la mesa; pero sobre todo, el cariño que nos habéis demostrado aunque vengamos del C.P. de Jaén.

  Gracias a todos desde lo más profundo de nuestros corazones; gracias por este día 14 de abril, por habernos hecho sentir al menos uno más de cada uno de vosotros y espero o esperamos que pronto se vuelva a repetir.

  Con todo vuestro afecto y cariño, nunca he conocido a tantas personas tan humildes, tan sencillas y tan unidas como hemos visto tanto Blanca como mis compañeros.

  Gracias, pues ya no sé que más deciros; sólo que me alegro de haberos conocido y haber disfrutado un día maravillosos con ustedes.

  ¡Ah¡ que si lo sé, me hubiese traído bizcocho, como María decía, en los pechos.

  Gracias de todo corazón. Nunca os olvidaré; no escribo bien, pero esta carta es de agradecimiento. Que Dios os bendiga a todos.

  Con todo nuestro cariño y desde lo más hondo de nuestro corazón.

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Para toda la gente que ese día me regaló que para mí significó una gran alegría. Os mando un fuerte abrazo porque os lo merecéis con todo mi corazón y quiero que sepáis que para mí os considero mi familia. Cuidaros mucho. Hasta pronto

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Pasan los días y mi sensación sigue siendo la misma, nunca pensé que unos desconocidos me harían sentir de esa manera; recuerdo cada minuto, cada segundo de aquel día y mi pensamiento vuelve a estar allí.

Recuerdo desde el principio como fue la presentación en Baeza y que paz me transmitieron Maite y su hija Lola, recuerdo toda la conversación con ellas y el placer que yo sentía al escuchar sus cosas, al igual que la atención que ellas me prestaban.

Hablo de Maite porque fue la primera, pero sería injusto si no nombrara a Mª Teresa, que comió frente a mí, y me contó que estudiaba inglés, y al doctor que comió a mi lado, y a María para que no me faltara nada, a Pedro enseñándonos la almazara, y así podría seguir nombrando a todos, porque la verdad es que todo fue genial.

Gracias por ser como sois, gracias por demostrarme que todavía en esta vida hay gente que merece la pena conocer ¡Cómo en un pueblo tan pequeño puede haber tanto amor que dar a los demás! Para mí Torreblascopedro era un pueblo normal, ahora ya no, para mí ese pueblo está en mi corazón porque el momento tan hermoso que viví entre vosotros nuca se me olvidará.

La carta que estoy escribiendo no quiero que suene a agradecimiento, sólo quería que supierais que sois fantásticos, que conocer gente como todos ustedes le hace a uno plantearse muchas cosas en esta vida. Y me encantaría pediros por favor que no cambiarais nunca, pues ser tan auténticos como vosotros es una cosa excepcional.

Ya os lo he dicho, pero quiero que sepáis que os llevaré siempre en mi corazón.

Centro Penitenciario de Jaén