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CONVIVENCIA EN LA CAROLINA


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EL PRIMER DÍA

Hemos vivido 10 internos, un funcionario, tres voluntarios y el Delegado de Pastoral Penitenciaria tres días de familia, de ensueño, diferentes.

A las 18’30 del miércoles, 11 de julio, salíamos en cuatro coches hacia La Carolina. Paramos a tomar un refresco en el restaurante de un miembro de Pastoral, antiguo interno de UTE; además de invitarnos nos había preparado tres panes de la sierra, el tomate triturado y el jamón troceado para los desayunos de tres días, tuvimos para los tres días y sobró. Gracias, Paco.

Una vez en el cortijo, que Cáritas de La Carolina nos había cedido para esta Convivencia, nos instalamos en los dormitorios y nos dimos el primer baño en la piscina de la casa, el agua fría no fue un obstáculo para que todos nos echáramos de cabeza.

 Un grupo se puso a preparar la cena y otro grupo a preparar la mesa. Como era pedido por todos, la cena consistió en huevos fritos con patatas más chorizo, pipirrana y melón.

Después de cenar nos dimos un paseo al pueblo a tomarnos un helado y darnos un paseo hasta la piscina. De regreso nos volvimos a bañar, tertulia, natillas con galletas y ¡a dormir!

EL SEGUNDO DÍA

Una vez desayunado con lo que nos había preparado el amigo Paco, nos fuimos al Museo Arqueológico donde un guía, Pedro, muy bien impuesto en la materia nos fue explicando la formación de La Carolina y sus alrededores; al terminar la visita nos esperaba Silverio, que nos hizo unas fotos y nos tomó unas notas para el periódico Jaén del que es cronista local.

También nos esperaba, don Carmelo, uno de los párrocos de la localidad con quien nos refrescamos en una cafetería del paseo.

Mientras era la hora de comer, nos volvimos a la piscina. En el comedor de Cáritas Frida y Marisa nos habían preparado un pollo al horno con patatas exquisito, pero aun más exquisita fue la tertulia que mantuvimos con ellas en la sobremesa.

En la tarde visitamos la mina de La Aquisgrana. Fuera de la hora de visita nos atendieron un grupo de antiguos mineros que nos fueron explicando la grandeza, los riesgos y las durezas de su trabajo. ¡Bravo por todos ellos!

A las siete y media de la tarde empezaron a llegar “los invitados”, eran los voluntarios con sus familias, uno de los capellanes con gente de su parroquia, antiguos internos de UTE, amigos de La Carolina que nos habían preparado esta estancia. La convivencia la comenzamos con una eucaristía bajo los árboles y la continuamos con la cena con lo que ellos traían y nosotros habíamos preparado.

Cuando se marcharon nos quedamos viendo las fotos y los videos de estos días y, como estaba mandado, un baño a la luz de la luna.

EL TERCER DÍA

Cansados de estos días, nos levantamos un poco más tarde; después del desayuno abundante, en compañía de Tomás y Pedro, nos quedamos un rato escribiendo nuestras impresiones de estos días, preparamos los macutos y ¡al agua hasta la hora de comer!

En la comida nos acompañó Pedro, su esposa y sus hijos. Limpieza de habitaciones y en marcha, aunque, antes de llegar al Centro, nos detuvimos en un restaurante de carretera a tomarnos el último café de estos tres inolvidables días.

Gracias a todo el equipo de Cáritas de La Carolina, especialmente a Mari Félix, José Antonio y su esposa, Águeda, a Manolo siempre dispuesto con el coche para trasladarnos a cualquier sitio.