CONVIVENCIA CON LA COFRADÍA DEL PERDÓN

Un domingo con la Cofradía del Perdón.

 

Album de fotos

Album de fotos

 

Antonio Martínez Martínez.

la puerta del Centro Dº Rafael, Dª Carmen y otros hermano de la cofradía nos esperaban para ese día disfrutar de una convivencia con la hermandad. Llegamos a la sede de pastoral penitenciaria donde nos recibió Dº Jose Luis allí comimos chocolate con churros mientras poco a poco venían otros cofrades, entre ellos había una guía que nos introduciría en el Jaén de los misterios, narrando interesantes leyendas de la ciudad.

Primero visitamos la catedral  y todos quedamos maravillados ante la belleza de semejante monumento jaenero, a la salida de la catedral tuvimos la suerte de encontrarnos con el señor obispo al que saludamos y el muy amablemente tuvo unas palabras con nosotros, a algunos de nosotros ya nos conocía. Después la guía fue introduciéndonos en el casco antiguo de Jaén, nuestra guía nos llevaba a rincones hermosos y mientras nos contaba su historia le daba su toque particular de misterio.

Una vez terminado el recorrido cultural nos dirigimos a la Iglesia de Cristo Rey que es donde está la sede de nuestro Señor del Perdón, después de visitar el templo salimos a un lindo patio donde nos estaban esperando los cofrades. Seguidamente una lluvia de aperitivos y comida casera hecho todo con el mayor cariño para la ocasión, comimos, bebimos y reímos como si fuésemos una gran familia, la convivencia era real y estaba llena de simpatía y amabilidad de todos ellos y ellas.

Más tarde el párroco nos invitó a entrar a la iglesia, allí frente al Cristo del Perdón nos explico el amplio mural hecho en la pared del templo. Por fin llego el gran momento que todos esperamos el besa pies del Cristo, fue impresionante y emotivo ese momento, un gran escalofrío corrió po mi cuerpo, las fotos en grupo inmortalizaron ese día.

Después tuvimos una reunión donde hablamos de ese día, preguntaron  los más jóvenes como se imaginaban que eran las personas privadas de libertad. También yo tuve la oportunidad de comentar ciertas cosas pero me dejé cosas que decir por eso aprovecho estas letras para expresarlas ahora.

Nosotros somos personas de carne y hueso que lloramos, tenemos sentimientos pese a que hemos cometido un delito, por mucho que nos arrepintamos o pidamos perdón no podemos arreglar el daño. Aprovecho para decirle a la juventud que la libertad es muy bonita y que la vida solo pasa una vez. Debemos entre todos luchar para hacer un mundo mejor, quiero terminar dando las gracias a los señores funcionarios que nos acompañaron ese día, a los miembros de pastoral penitenciaria, a la hermandad y a todas las personas reunidas con nosotros.

Supongo que el resto de mis compañeros pensaron como yo cuando terminó todo, ya entrados a la cárcel una vez oxigenados de cariño, solidaridad y un recuerdo muy bonito y difícil de olvidar.

 

VIVA LA COFRADÍA DEL PERDÓN