CONVIVENCIA CON LOS VOLUNTARIOS

ÁLBUM DE FOTOS

CARTA DE UN INTERNO QUE SALE EN LIBERTAD

DEDICADA A TODO EL GRUPO DE PASTORAL PENITENCIARIA

Hola a todas y todos los presentes que estáis hoy aquí con nosotros.

En primer lugar quiero daros las gracias por las personas tan maravillosas que sois por tener ese corazón tan grande dispuesto a todo.

Quiero que sepáis que mi entrada en prisión cambió mi vida por completo y no para peor sino para mejor superándome cada día y todo esto os lo debo a todos y todas los que estáis aquí, por la ayuda tan grande que me habéis dado, por todos los consejos, por todos los cursos que he hecho y por quitaros vuestro tiempo para ayudarnos a cambiar sin recibir nada a cambio.

Para mi es algo muy especial ver que hay gente tan maravillosa en un espacio tan bonito como la UTE dispuestos a luchar para ayudarnos, quitando vuestro tiempo libre, contándoos el dinero y, sin recibir nada a cambio; para mí es una de las cosas mas grandes que me llevo de aquí.

Yo, cuando entré en prisión no apostaba nadie por mi, ni siquiera yo apostaba en un cambio para mejor. Yo era una persona que no me conocía. Me desvaloraba, me sentía un fracasado, un desgraciado; nada tenía sentido para mí. Me deseaba lo peor y cuando entré en prisión y me ofrecieron la UTE yo no sabía los que era eso.

Todo era nuevo para mí, no me conocía por dentro ni conocía mis emociones, era todo muy raro y me costaba mucho entenderlo todo.

Una cosa que nunca se me va a olvidar es que un día si y otro también venía D. José Luis a verme y llamaba a mi familia. Tenía mucha preocupación por mí y, ahí fue cuando me entró cierta curiosidad y comencé a ver un poco de luz. Y empezó a ofrecerme cursos como el de Habilidades Sociales, Conflictos en pareja, Autoestima, Autocontrol, Alcoholismo, Drogodependencias, Conflictos en familia; y, sobre todo, la Misa de todos los domingos

Empecé a hacer estos cursos y a valorar hasta el más mínimo detalle y empecé a tomar conciencia de la vida que había llevado; de todo el daño que había hecho y causado a mi familia y a mis seres queridos y a personas que nada me habían hecho por causa de mi problema con las drogas.

Comencé a ver la realidad. Al principio me costaba mucho aceptarlo: Cuando dejé de consumir y dejé el tratamiento que traía de fuera, empecé a tener muchos altibajos que llevaron a tener depresión y más cuando veía a mi familia sufriendo por mi culpa y por la vida que les había dado.

Gracias a todos los que estáis aquí, voluntarios y compañeros, me ayudasteis a agarrarme a la vida y, me cueste lo que me cueste, ya no me suelto. Por eso os escribo esta carta ya que muy pronto llega mi libertad después de cinco años y quiero aprovechar que estáis aquí todos los voluntarios de Pastoral con nosotros y os vuelvo a decir una y mil veces que muchísimas gracias por el trabajo que habéis hecho conmigo.

Ahora sí me siento una persona muy buena dispuesta a ayudar a todos. Me siento feliz cada día que sale el sol. Me siento más orgulloso de la persona que soy ahora. Que me valoro más que llevo seis años sin consumir drogas y cuatro años y medio que dejé de fumar y, lo más importante, conociéndome cada más como persona e identificando cada una de mis emociones y todo esto gracias al trabajo que hacéis con nosotros.

Yo sé que  no es fácil, que hay muchas personas que no creen en un cambio o  yo que le cuesta mucho hacerlo, pero, lo que sí os digo y os lo pido por favor que sigáis así ayudando a personas como yo que os lo van a agradecer toda la vida y que es posible cambiar

Y yo, al día de hoy 11 de junio de 2018 puedo decir que no estoy orgulloso de todo lo que he hecho y me avergüenzo cada día cuando pienso en todo el daño causado. Pero sí me siento muy afortunado de haberos conocido a todos y estoy contento de haber pasado por donde he pasado porque a mí, entrar en prisión y conoceros, me ha devuelto la vida

Muchísimas gracias a  todos por haberme devuelto la FELICIDAD.