JUBILEO DE LOS RECLUSOS

CARTA DE JOSÉ ANTONIO, EL INTERNO QUE PARTICIPÓ EN EL JUBILEO

img_3379

Jaén, 14 de noviembre de 2016                                   

Hola hermanos y hermanas, aunque no seáis de sangre, somos hermanos de espíritu y alma. Me llamo José Antonio, tengo 35 años, tengo dos hijos preciosos: a los que quiero mucho; y me he sentido cerca de Dios, nuestro Padre, en algunas ocasiones.

Hubo un momento, cuando ingresé en prisión que me sentí abandonado por Él, pero no, fue al revés. Ahí lo sentí, en prisión, y me dio fuerzas para afrontar dónde estaba y hacerme ver el camino que no veía en la calle. El camino de la Esperanza y la Fe. Aquí en prisión fue donde me encontré con Dios, la primera vez lo tenía a mi lado dándome ánimos: “Esto no es malo, José, hasta aquí has tenido que llegar para encontrarte conmigo y no te abandonaré el tiempo que estés dentro y fuera, siempre que tú quieras que esté a tu lado. Tú serás igual, hijo mío, como tantos miles de presos que hay en el mundo. Yo siempre estaré con vosotros, lo que pasa, es que no  veis el camino que llega hasta mí, como tú lo has comprobado.

Y yo le dije, “Pues es verdad, estoy aquí ahora mismo hablando contigo que es una cosa que nunca me había pasado”, estaba teniendo una conversación con Dios. Desde entonces sigo su camino y me ha traído muchas cosas buenas y sigo teniéndolas casi a diario. Hablo con Él antes de dormir todas las noches y duermo y vivo con una paz interior increíble que la verdad era que me hacía falta y lo tengo cerca de mí porque no para de darme buenos momentos: recuperar a mis hijos, mantener a mi madre conmigo en estos momentos tan duros. Le da fuerzas a mi madre para superar su cáncer a sus 77 años. Se lo pido diariamente y yo que lo creo.

Antes yo no estaba en mi juicio y ahora ha visto que ya soy el José de siempre; he sido cariñoso, buena persona, buen padre y marido. Me siento afortunado porque he recuperado a mis hermanos y sobrinos que creía perdidos para siempre. Me he sentido muy querido por los voluntarios de Pastoral, por mis capellanes de prisión, José Luís y Pepe, con los cuales he tenido una experiencia inolvidable.

He viajado con ellos a Roma y también soy querido por los funcionarios de la prisión de Jaén y también he viajado con uno de ellos D. Francisco, el cual se ha portado muy bien conmigo y me he sentido querido por él y muy cercano. Le agradezco sus consejos, su respeto y cariño hacia mí, ¡gracias D. Francisco por su hospitalidad!

También he tenido en Roma momentos en los que me he acordado de varias personas, entre ellas mi familia, de mi madre y que el día de la Misa en el Vaticano me hubiera gustado que estuviese a mi lado y que hubiera tomado la Eucaristía conmigo.

Pedí por su salud en todas las casas de Dios que visitamos; me acordé de mi padre que, aunque ya no está entre nosotros, lo quiero y no pudo ver mi cambio que era lo que él más quería, que saliera de toda la porquería en la que estaba metido. Pero desde el Cielo sé que me ve y me ha perdonado por todo el mal que le he hecho pasar.

Dios me ha dicho que se fue en paz y con la esperanza de que saldría de todo y que sería un buen padre y hombre de provecho, de mis hijos que ya iban a tener el buen padre que siempre han querido y de la madre de mis hijos, que he perdido ¡una gran mujer! También pedí por ella para que le dure mucho a mis hijos y le de fuerzas durante muchos años y yo que lo vea. Que sea feliz que se lo merece.

De mi hermana, de los malos ratos que le he hecho pasar y las noches en vela que ha pasado por mí. La quiero mucho y que venga la paz a su casa que también se lo merece. Ha sido una segunda madre para mí y muy buena cristiana. De mis hermanos para que estemos siempre juntos para las buenas y las malas.

La experiencia la resumiría en Gloria, en todos los aspectos y con mucha paz interior. También me quedaría con la palabra Esperanza, que es una cosa que no se puede perder nunca, que todo llega. A  mí con esperanza me han llegado cosas que creía que las tenía perdidas y, ¡quién iba a pensar! que yo, preso, iba a estar en Roma, en el Vaticano, oyendo misa con el santo Padre, el Papa Francisco.

En la vida se me habría pasado por la cabeza que iba a recuperar a todos mis seres queridos. La Esperanza no se debe perder nunca, ni la Fe.

Me emocioné mucho al llevar la Cruz en la peregrinación hacia el Vaticano y me acordé de mis compañeros que se quedaron en la prisión. Ojalá hubieran venido más, pero, yo, en su representación los dejé altos llevando la Cruz hasta el mismo Vaticano y que, entrando dentro, le pedí a Dios que les de fuerzas y los guíe por el buen camino como a mí me ha guiado y que esté al lado de ellos ya que necesitan de Él, ¡Señor recógelos en Tus brazos gloriosos y llenos de amor y esperanza. Gracias Dios mío!.

Para terminar, darle las gracias por su cariño, bondad y sentirme querido por todos en esta gran experiencia vivida al lado de José Luis, Pepe, Mari Carmen, Rodrigo, Ángel, Isabel y Carmen a los que nunca olvidaré, que os siento de mi familia. Muchas gracias, os quiero.

También a la Comunidad Salesiana por abrirme las puertas de su casa, darme cobijo, comida y sentirme como de su familia, querido y amado y un gran abrazo, al padre Jesús, al padre Manuel, al padre Ángel y, perdonarme los demás, porque no me acuerdo porque erais muchos.


JUBILEO DE LOS RECLUSOS. Informe Pastoral Penitenciaria

Descargar (PDF, Desconocido)


ÁLBUM DE FOTOS DEL JUBILEO


ANUNCIO EN CARTELERA

Descargar (PDF, Desconocido)


NUEVOS ENLACES EN PRENSA

Misa comentada en español latino

: https://www.youtube.com/watch?v=N7zSgnE9JQA&t=2654s

Misa muy bien comentada en español: https://www.youtube.com/watch?v=eEC7bcGMKEo

Solo homilía con traducción en castellano:

https://www.youtube.com/watch?v=SfmCqdMvJkU&t=87s

 

Resumen con subtítulos de misa, homilía y ángelus:

https://www.youtube.com/watch?v=OfYlNN6njY0

Vida Nueva:

http://www.vidanueva.es/2016/11/11/la-celda-la-otra-puerta-santa-pastoral-penitenciaria/

http://www.vidanueva.es/2016/11/11/peregrinar-a-roma-ser-libre-de-nuevo-jonathan-herrero/


HEMOS VISTO AL SEÑOR

         Como imagino que la crónica detallada de los acontecimientos ya es de más conocida a través de tantos medios que se han hecho eco del Jubileo de los Reclusos, me voy a limitar a dos cuestiones:

1º ¿Qué hemos vivido cada uno del grupo de Jaén?

El interno:

img_3374

         “Me siento una persona afortunada de haber recibido este encargo entre tantos presos, y de vivir el año de la misericordia en Roma. La cárcel es un lugar duro y muy difícil. En ese lugar pagamos nuestros delitos. Yo paso en la celda entre 14 y 15 horas, y eso me dio la posibilidad de pensar, de rezar y ver mi vida desde otra perspectiva. Pero es en ese lugar donde encontré a Dios y ahora me estoy dando mejor cuenta”

Los voluntarios:          

20161106_111225

         “Particularmente me he sentido estos días del Jubileo en Roma arraigado en mis convicciones de que el Señor nos ha llamado a encontrarnos con él en los presos”

         “A pesar de que ver cerca a la persona del Santo Padre es emocionante, lo más valioso ha sido sentir como Dios se abre paso entre los entresijos de la vida para alojarse en el corazón de uno, eso es lo que empecé a sentir a partir del acto penitencial que celebramos el sábado, que para mí fue de una gran intensidad, no sé si he vuelto renovado, el tiempo lo dirá, lo que si se es que he vuelto con una experiencia de Dios que no había sentido hasta ahora”

         “He sentido la muerte, la desesperanza, el pecado en el que caemos. Pero también veo la Gracia, la Vida Nueva, el reencuentro con el Padre Misericordioso. El compromiso de transmitir a los internos que Dios nos espera siempre y sale a nuestro encuentro sin abandonarnos jamás, que nos pide mirar hacia delante”

         “Al final del jubileo  puedo decir como María Magdalena “he visto al Señor”, y he visto llamar a cada uno por su nombre, y a José Antonio, el interno, responder: “He sentido a Dios en mi corazón”.

         De todo lo vivido me resuenan estas dos palabras: ESPERANZA Y MISERICORDIA.  Esperanza que no defrauda, que renace a una vida nueva, que es don pero que hay que pedir y fortalecer.  Quisiera ser sembradora de ilusiones, de esperanza, de paz, de que otra vida mejor es posible”.

El capellán que estuvo confesando

20161106_082505

         “En la tarde del sábado en el momento de la reconciliación, como sacerdote, he recibido la gracia de poder ser transmisor del perdón de Dios. Esto ha significado mucho y ha sido un autentico regalo de Dios el poder contemplar corazones arrepentidos que esperaban esas palabras de aliento y perdón.

        He experimentado así mismo la felicidad en  esos rostros arrepentidos cuando escuchaban de mi boca, Dios te quiere por lo que eres no por lo que haces. Dios no te pide explicación de los has hecho, el está en la puerta esperando que vuelvas arrepentido, dispuesto a comenzar de nuevo. 

         Y esto pude celebrarlo con gozo, cuando en la homilía del Papa dijo: “No existe lugar en nuestro corazón que no pueda ser alcanzado por el amor de Dios. Donde hay una persona que se ha equivocado, allí se hace presente con más fuerza la misericordia del Padre, para suscitar arrepentimiento, perdón, reconciliación”.

         Y como colmo del regalo, poder concelebrar junto al Papa en esa celebración tan especial con una comunidad que como el publicano del evangelio,  arrodillados dijimos: Perdónanos Señor que somos pecadores”

El funcionario de prisiones

         “Para mí ha sido una experiencia fabulosa, como funcionario ha sido impresionante el si se me permite decirlo, representar a nuestra institución y a nuestro país en un país extranjero, nunca lo había sentido y de verdad fuera sientes el orgullo de ser español.

         He vuelto con una experiencia de Dios en la que empiezas a ver todas estas cosas que rodean nuestro difícil trabajo de otra manera, podríamos decir más calmada, en definitiva y en lenguaje cristiano más misericordiosa, no solo con los internos sino también con compañeros, jefes, colaboradores, en definitiva todos los que rodean esta trabajo”

El Delegado de Pastoral Penitenciaria

         “Guardo un íntimo recuerdo de un momento íntimo. La última noche que pasamos en Roma en la Casa de los Salesianos, después de la cena, estuvimos un rato charlando el interno y yo: “Mi padre murió con las ganas de verme bien, y no quiero que me pase lo mismo con mi madre”. Yo de insinué: “Díselo a Dios”

         Estábamos junto a la puerta de la capilla y él se pasó al interior del templo casi a obscuras y allí se quedó largo rato”.

2º La experiencia que, como grupo, todos hemos tenido

El momento más intenso fue la celebración de la eucaristía en la basílica de San Pedro:

Estábamos bajo un mismo techo, una misma casa,

  • internos=culpados
  • políticos (el ministro de Justicia)
  • sacerdotes, cardenales, obispos
  • familias de los internos, que estaban padeciendo también la condena
  • funcionarios de instituciones penitenciarias
  • voluntarios que se hacen presentes en las cárceles
  • víctimas que han sufrido la violencia de los internos

no estábamos, a título personal, sino representado al colectivo al que pertenecemos

Ante nuestros ojos estaba apareciendo la Nueva Jerusalén = el Reino de Dios en medio de nosotros:

  • “que levanta de la basura al pobre y lo sienta entre príncipes”
  • Como Pablo decía a los efesios: “ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos”. Habíamos pasado por entre las imágenes de los santos de la Plaza; en el interior de la basílica, entre Sta. Teresa, S. Juan Pablo II, San Fco. de Asís… No en plan de visita museística, sino acompañados por sus historias para continuarlas nosotros ahora.

Cuando se entonó el “Yo confieso” –“Ten piedad de nosotros”, ninguno recitamos la oración del fariseo. “Yo no soy como ese pecador”, todos los antes mencionados nos sentíamos envueltos en la debilidad del pecado y el error, nadie se salvaba.

Cuando se entonó “Aleluya” – “Santo” se cumplía la profecía: “Vendrán de Oriente y Occidente…” No sólo de los puntos cardinales, sino desde las extremidades de las periferias, allí estábamos todos apiñados

Cuando rezamos el “Padre Nuestro”, confesábamos a la vez “hermanos nuestros” a quienes nos rodeaban, hacíamos verdad el saludo de Pablo a la comunidad de Éfeso: “vosotros sois miembros de la familia de Dios”

Y cuando llegó el momento de la paz, no seleccionamos a quién dársela, no nos conformamos con estrechar las manos, los brazos se alzaban para enviar la paz a los que estaban lejos, con los ojos nos enviábamos miradas de paz.

“Vi un mundo nuevo y una tierra nueva, la ciudad santa que descendía de cielo. Y oí una gran voz: He aquí la morada de Dios con los hombres” (Ap.21)

Como una familia que se reúne entera en la cena de Navidad y después se van cada uno a su lugar de residencia, pero ha vivido un momento de familia y ese recuerdo le estimula a vivir como hermanos durante todo el año.

Aquel largo momento de la misa no era un paréntesis en medio de una realidad de enfrentamientos, era un momento de la historia nuestra, que la estábamos construyendo entre todos, era algo real, al que nos había costado muchos esfuerzos para llegar a él.

Se nos evidenciaba una verdad: que la fe en Jesús nos ha hecho hermanos. Estas tres largas horas de familia en Cristo nos estaba desafiando a seguir construyendo en nuestros ambientes, en los trozos de historia que nos toca vivir a diario con los demás, la familia universal.

Para despedir el comentario me quedo con las palabras del interno: “Les diría que se dejen acoger en los brazos de Jesús”

Alguien al escuchar la respuesta comentó: “Si no supiésemos cómo surgió la entrevista y que no había nada preparado, cualquiera pensaría que la respuesta estaba escrita y que le habíamos dado la respuesta. Es sorprendente como Dios se aloja en el corazón de los más humildes”


POR PRIMERA VEZ EN LA HISTORIA DE LA DIÓCESIS DE JAÉN

POR PRIMERA VEZ EN LA HISTORIA DEL CENTRO PENITENCIARIO DE JAÉNwhatsapp-image-2016-11-05-at-21-27-56  

Por primera vez un interno de segundo grado que cumple condena en el Centro Penitenciario de Jaén ha pasado en el extranjero, en ROMA, cinco días fuera de la prisión. De Jaén le acompañábamos dos capellanes, cinco voluntarios de Pastoral Penitenciaria y un funcionario de la prisión. Trabajo nos costó conseguir el único permiso para un interno de Andujar, pero mereció la pena.

El “milagro” ha sido posible gracias a la convocatoria que el Papa Francisco ha hecho a los reclusos para celebrar el Jubileo de la Misericordia con él en Roma. El interés del Santo Padre por las personas encarceladas se ha reflejado a menudo en sus visitas a los centros penitenciarios durante sus viajes apostólicos, así como en la celebración de su primera misa de Jueves Santo como Papa, en el Centro de Detención de Menores en Casal del Marmo.

_mg_7119 El sábado, 5 de noviembre,  nos reunimos por la tarde en la iglesia de San Giovanni Baptista dei Florentini con los reclusos, familiares, voluntarios y funcionarios venidos de otros lugares de España, de Italia, y Portugal para celebrar un acto eucarístico y penitencial.

Así expresaba su experiencia al terminar la celebración uno de nosotros: “lo más valioso ha sido sentir cómo Dios se abre paso entre los entresijos de la vida para alojarse en el corazón de uno, eso es lo que empecé a sentir a partir del acto penitencial que celebramos el sábado, que para mi fue de una gran intensidad, no sé si he vuelto renovado, el tiempo lo dirá, lo que si se es que he vuelto con una experiencia de Dios que no había sentido hasta ahora”

Al terminar, antes de iniciar la procesión hacia la Puerta Santa, nos estuvimos presentando los diversos grupos de españoles.

A continuación iniciamos la peregrinación a través de la Vía de la Conciliación hasta la basílica de San Pedro para atravesar la Puerta Santa, la cruz guía la iban llevando entre todos con cantos y oraciones. ¡Cómo disfrutó José Antonio conduciéndonos a todos con la cruz hasta las puertas de la basílica!

El domingo, 6, amaneció muy temprano, a las 5’30 ya había grupos esperando entrar en la basílica de san Pedro. A las 7’30 se abrieron las puertas. El grupo de la diócesis de Jaén pudo encontrar un lugar cercano al paso del Papa, entre alrededor de los 4.000 con credenciales que ocuparon la nave central (más de un millar eran detenidos procedentes de 12 países: Inglaterra, Italia, Letonia, Madagascar, Malasia, México, Países Bajos, España, Estados Unidos, Sudáfrica, Suecia y Portugal. Cabe destacar, también, la presencia de una delegación luterana, de Suecia.)

A las 9’00 se iniciaron los testimonios: Un preso que en la cárcel experimentó la conversión habló junto a su víctima con la que se reconcilió; el hermano de una persona asesinada que se convirtió en instrumento de la misericordia y el perdón; un menor de edad que está cumpliendo una condena y, por último, un agente de la Policía Penitenciaria, que mantiene contacto diario con los internos.

Si el interno de Andujar hubiera expuesto su testimonio habría dado la respuesta que dio al reportero de un medio internacional: “La cárcel es un lugar duro y muy difícil. En ese lugar pagamos nuestros delitos. Yo paso en la celda entre 14 y 15 horas, y eso me dio la posibilidad de pensar, de rezar y ver mi vida desde otra perspectiva. Pero es en ese lugar donde encontré a Dios con la ayuda de los sacerdotes,  que nos visitan, nos celebran la misa, nos hablan, nos confiesan, y también de los voluntarios de Pastoral; su presencia, su cariño de amigos, su capacidad de escucha me han ayudado a sobrellevar esta dura realidad”.

A las 9’30 comenzamos al santo rosario y a las 10’00 exactamente se iniciaba la eucaristía presidida por el Papa. Las hostias que fueron utilizadas en la misa las fabricaron los internos de la prisión de Opera de Milán, como parte del proyecto “El Sentido del Pan”.

En el altar mayor se exhibía en un ángulo por primera vez un crucifijo recién restaurado “Es un crucifijo de madera del siglo XIV que, exceptuado el primer Jubileo del año 1300 convocado por el papa Bonifacio VIII, estuvo presente en todos los Jubileos de la historia hasta hoy”, comentario del Presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización

Y en el otro ángulo estaba expuesta la imagen de Nuestra Señora de la Merced, patrona de los presos; el niño Jesús tenía en sus manos las esposas abiertas como un símbolo de libertad y confianza.

Terminada la eucaristía salimos a la plaza de San Pedro, que ya estaba colmada de fieles para rezar la oración del Ángelus. El Obispo de Roma expresó: “querría hacer un llamamiento a favor de la mejora de las condiciones de vida en las prisiones de todo el mundo, de manera que respete plenamente la dignidad humana de los detenidos. Además, deseo reiterar la importancia de reflexionar sobre la necesidad de una justicia penal que no sea exclusivamente punitiva, sino que esté abierta a la esperanza y la prospectiva de insertar al encarcelado en la sociedad. De manera especial, someto a consideración de las autoridades civiles de cada país la posibilidad de hacer, en este Año Santo de la Misericordia, un acto de clemencia a favor de los presos que consideren idóneos para que se beneficien de tal disposición”.

Con los cuerpos empapados por la lluvia, que acompañó a las palabras del Papa, y el corazón empapado por las gracias que en estos días han llovido sobre nosotros, volvíamos a la rutina de la vida ordinaria, sabiendo que “si Dios espera, entonces la esperanza no se le puede quitar a nadie, porque es la fuerza para seguir adelante”. Palabras del Papa en la homilía.


PROGRAMA DEL JUBILEO DE LOS RECLUSOS

image

El 6 de noviembre el Papa celebró el JUBILEO DE LOS RECLUSOS en el que participó una representación de la Delegación Diocesana de Pastoral Penitenciaria.

Los actos programados fueron:

Sábado, 5 de noviembre          

  • De las 3:00 p.m. a las 5:00 p.m. En las iglesias jubilares: Adoración Eucarística y Sacramento de la Reconciliación
  • De las 4:00 p.m. a las 6:00 p.m. Peregrinación hacia la Puerta Santa

Domingo 6 de noviembre

  • 7:30 a.m. Apertura de la Basílica de San Pedro
  • 9:00 a.m. Testimonios
  • 9:30 a.m. Rosario en preparación a la Santa Misa
  • 10:00 a.m. Santa Misa en la Basílica de San Pedro, presidida por el Papa Francisco
  • 12:00 m. Angelus con el Papa Francisco (Plaza San Pedro)
  • 3:00 – 5:00 p.m. Fiesta de la Misericordia (Aula Paolo VI)

PALABRAS DEL DELEGADO DE PASTORAL PENITENCIARIA

El Papa Francisco ha querido, antes de cerrar la Puerta de la Misericordia, celebrar el “Jubileo de los Reclusos”, no solamente de  Roma o Italia. El Papa invitó sobre todo a los detenidos junto con sus familias, el personal penitenciario, los capellanes de las cárceles, y las asociaciones que ofrecen asistencia dentro y fuera de los centros de reclusión.

Ya el Papa en la Carta con la que concedía la indulgencia con  ocasión del Jubileo de la Misericordia, manifestó palabras de gran sensibilidad para con las personas privadas de su libertad. Por eso, ha querido que en el calendario jubilar tuviera una celebración que resaltara la difícil situación de los detenidos y les posibilitara vivir la experiencia jubilar de la misericordia.

Aunque la representación de los internos de Jaén sea tan minoritaria, un solo interno, hay que considerar que de todos los internos de las cárceles españolas (60.000 en octubre) sólo han sido autorizados entre 20 y 25 reclusos al día de hoy. Lo acompañarán los capellanes, un funcionario y cinco voluntarios del equipo de esta Delegación.


REUNIÓN CON EL SR. OBISPO

img_3276

El Sr. Obispo se ha reunido en la mañana del jueves, 27, con los miembros del equipo de Pastoral Penitenciaria que asistirán al Jubileo de Reclusos en Roma el próximo domingo, 6 de noviembre.

Estuvieron presentes el interno autorizado, un funcionario, los capellanes del Centro y cinco voluntarios de dicha Delegación.

El Sr. Obispo hizo referencia a las cartas que los internos le han escrito con anterioridad al Papa y animó a los presentes a que esta peregrinación sea un tiempo de gracia para los participantes y no se olviden de los hermanos que permanecen en la prisión de Jaén, sean internos, funcionarios o voluntarios de la Delegación de Pastoral.

El encuentro entrañable, como siempre lo es con don Amadeo, terminó rezando juntos un Padre Nuestro y la bendición del Sr. Obispo.


CARTA DEL INTERNO QUE ASISTIRÁ AL JUBILEO DE RECLUSOS


nuevo-presentacion-de-microsoft-office-powerpoint¡Hola querido Papa Francisco!. Escribo estas letras para dar gracias a Dios por darme el privilegio de poder experimentar ésta experiencia tan extraordinaria.

Esta es mi presentación: Soy José Antonio Mata Pelado con 35 años de edad, hijo de Gumersindo y Ana María natural de Andújar (Jaén) España.

Soy padre de 2 hijos a los que amo más que a mi vida. Se llaman Gisela de 14 años de edad y mi pequeño José Antonio de 11 años, si Dios quiere serán nuestro futuro.

Le escribo también para hacerle saber que por errores que comete uno en la vida, estoy interno en la prisión de Jaén, donde a pesar de las circunstancias de estar preso, he tenido la suerte de ir enderezando mi vida ya que antes no supe guiarla.

Hoy gracias a Dios y con la ayuda de Pepe y José Luis que son los párrocos de la prisión, también hacer referencia a los voluntarios de Pastoral cuyos componentes  sin ánimo de lucro y bondad, he recibido esta ayuda casi milagrosa.

Como he comentado anteriormente, el estar escribiendo para usted es un privilegio, el que quiero aprovechar para que bendiga a cuantos me rodean, estos son compañeros de prisión, amigos, familiares y sobre todo a mi madre, hermanos e hijos y para mi padre, que en paz descanse, una oración por su pérdida en el año 2009. La figura paterna ha sido muy importante para mí. No supe aprovechar sus más que sabios consejos, sus quehaceres, su sinvivir por llevarme por el buen camino. Somos siete hermanos y él sabía que tenía una “descarriada”.

Ahora Padre me dirijo a ti, (perdón por el tuteo), pero al igual que a ti, padre, hable al mío con todo el respeto del mundo.

Bueno, hablando de mi experiencia en prisión, en un principio pasé muy malos momentos, quizás los más duros de mi vida, separado de mi mujer, llegué a perder el contacto con mis hijos, en la cárcel sin libertad, no tenía nada, sólo el amor incondicional de mi madre.

Fue muy penoso vivir entre cuatro paredes sin tener a alguien a quien llorarle, contarle mi desolación, desesperación, hasta que, por fin, me hablaron que en la prisión había un sitio donde orar y rezar. Encontré mi paz, vi la luz y sobretodo me sentí de nuevo aún estando preso ¡LIBRE!.

Hoy, Papa Francisco estoy aquí porque Dios me ha escogido, me ha abrazado entre sus brazos, me ha enseñado el camino hacia la fe y la esperanza en la vida, creer en la vida que es muy bonita. He perdido mucha de ella pero ahora quiero vivirla con todas mis fuerzas rodeado de toda la gente que amo.

Padre, mi madre lleva unos años muy malos por una enfermedad muy mala y dañina. Mi madre, que es una supermujer, aparte de ser buena madre de sus hijos, abuela muy amada y la única trabajando es una luchadora. Pero el día a día con ese maldito cáncer que tanto odiamos, quisiera pedirle a usted que pida a Dios padre por su salud, que no sufra ya que desgraciadamente bastante sufrimiento ha tenido y tiene.

Quisiera pedirle por un compañero que está sentado a mi lado escribiendo esta carta; que es un paisano, amigo y ha vivido la misma experiencia que yo, esta amigo se llama Francisco García Serva, para mí ha sido un pilar sólido donde encontrar apoyo.

Padre, de lo que he vivido, bueno y malo le sacaré todo  el provecho hasta de lo muy malo. Dijo un sabio que el árbol más bello, más grande y más grueso, se alimenta de lo más sepultado.

Aquí, en la prisión, he trabajado mucho con las herramientas que me han proporcionado, les he sacado todo su jugo, he recibido ayuda de educadores, funcionarios, capellanes y numerosos voluntarios que dedican si tiempo libre, su experiencia y su paciencia por hacernos ver lo fundamental de la vida. Por todo ello les estoy muy agradecido.

Padre Francisco el que le lleguen estas letras, para mí es un consuelo y un descanso.

Gracias por acogerme en sus brazos y recibir su bendición en la casa de Dios.

Espero tenerle cerca y poder expresarle mi gratitud y ser portavoz de tantísimos presos de todo el mundo.

Me quedo de este viaje lo feliz que haré a mi madre, porque ella se sentirá muy orgullosa de mí, porque ella es muy religiosa, católica y practicante.

Padre, termino con un saludo muy especial de todos los presos que no podrán hacer el viaje conmigo. Me siento orgulloso de representar a mis compañeros a los cuales les he cogido mucho aprecio, ya que han sido mi gran familia en prisión.

Muchísimas gracias Papa Francisco. 

José Antonio Mata Pelado

CARTAS DE LOS INTERNOS QUE QUEDAN EN EL C.P. DE JAÉN

Mi queridísimo Papa Francisco, le escribo esta carta porque soy un buen cristiano y estoy arrepentido del pecado que me ha traído a prisión y porque necesito el perdón de Nuestro Señor Jesucristo.

Me hubiera gustado el poder ir a conocerlo personalmente pero por circunstancias de estar preso no he podido, pues sé que está haciendo una gran labor mundial que pocos se han ofrecido a ser intermediarios de la guerra entre sirios y palestinos, por estrechar las relaciones entre Cuba y EEUU y tener la humanidad de interceder por los más necesitados. Por eso siento una gran admiración por nuestro Papa, también sé que es humilde por no querer usar el papamóvil y por prescindir de todo tipo de lujos que puede disponer y no dispone por ser campechano con el pueblo, por eso, en mi opinión, es el mejor Papa que hasta la fecha he conocido sin ofender a los anteriores; Juan Pablo y Benedicto.

Por eso sé que Dios le está guiando por el camino que ha de seguir aunque ese camino se encuentre lleno de dificultades. Pero Él es tan fuerte que no hay nada imposible para Dios pues el padre de todos e intenta que vayamos por su camino aunque a veces nos desviemos.

Lo que yo le pido a Dios desde mi corazón es que acaricie los corazones de las personas que hacen que tanta gente,  seres humanos, mueran a causa de los bombardeos, ataques que derriban sus casas y aparecen personas inocentes de entre los escombros perdiendo la vida. Por eso, muchas veces me cuestiono mi fe, pues veo que Dios no pone remedio. No entiendo cómo deja que pase, pues sé que nos dio el don de poder elegir el camino para luego ser juzgados. Lo que el hombre haga en la tierra así será juzgado en el reino de Dios.

Bueno, contándote algo mío para que puedas conocerme aunque sea por medio de esta carta, yo soy niño criado en un barrio marginal que me ha costado mucho salir adelante ayudado por la familia salesiana que me ha educado a ser mejor persona, pues hoy en día tengo mi propia familia formada por mis dos hijos y mi mujer que tenemos nuestra vivienda en Málaga. Actualmente estoy pasando por un mal momento por no poder estar con ellos pues mis hijos y mi mujer me necesitan al igual que yo a ellos.

Estoy cumpliendo condena en la prisión de Jaén, llevo un año cumplido y me queda otro año más y quisiera que Usted intercediera por mí a ser posible y solicitar un indulto ya que esto ha sido una equivocación  en mi vida   ya que es mi única entrada en prisión y no he tenido mal comportamiento en el año que llevo privado de libertad. Sé que estoy pagando mi error pero creo que ya he pagado, a Usted no le supondría nada y, sin embargo, a mí me haría muy feliz el no perder el vínculo familiar

Si no lo ve conveniente interceder por mí para mi libertad lo entenderé, en ese caso le ruego haga una oración por mi familia y que me ayude a sobrellevar mi condena, por eso siempre digo. “para muchos somos molestos, para Dios los primeros.

Saludos y abrazos Papa Francisco.

J.M

            Querido Papa Francisco, somos un grupo de internas de la prisión de Jaén y es para nosotras un privilegio tener la oportunidad de dirigirnos a Usted y poder manifestarle, a través de esta palabras, nuestro cariño.

            No tenemos el gusto de conocerlo personalmente, como a nuestro Obispo que siempre nos visita por Navidad, pero lo hemos visto por la televisión y nos emociona ver la ternura con la que trata a las personas que sufren: enfermos, discapacitados, inmigrantes, personas sin hogar, etc. Sabemos que los presos también son el centro de sus atenciones y a través de Usted sentimos que Dios sigue queriéndonos a pesar de los errores que hayamos cometido.

            Los sábados asistimos a la misa que celebra nuestro capellán D. José Luis, que ahora cumple sus cincuenta años de sacerdocio y queremos que sepa, porque seguro que le gustará, que rezamos por Usted, también rece por nosotras.

            Nuestra vida aquí no es fácil, pero nuestra fe en Jesús lo hace todo más llevadero.

            Reciba un cariñoso abrazo de todas nosotras  (la carta va acompañada de 24 firmas)

M. S.


ENLACES EN PRENSA

http://www.abc.es/sociedad/abci-papa-celebra-misa-para-presos-basilica-san-pedro-201611061248_noticia.html