CONVIVENCIA EN MONTE LOPE ÁLVAREZ

ÁLBUM DE FOTOS

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   El pasado 11, sábado, un grupo de internos del C.P. de Jaén celebraron un Convivencia en Monte Lope Álvarez con un grupo del pueblo, también acompañaron miembros de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús de Jaén, de la Adoración Nocturna y de la Asociación Manuel Aranda.

   Al desayuno nos invitaron las religiosas de la Residencia de Ancianos Ntra. Sra. de los Desamparados de Martos. Después del suculento desayuno subimos al Santuario de Ntra. Sra. de la Villa, que nos recibió con todas sus luces encendidas. Desde la plaza contigua pudimos contemplar la panorámica de la peña y de la ciudad.

   Al descender a Plaza Nueva tomamos de nuevo el autobús para desplazarnos a Monte Lope Álvarez donde nos esperaban un grupo del pueblo que nos ofrecieron exquisitos dulces caseros.

   En el templo nos reunimos todos y dirigieron unas palabras una representación de cada uno de los grupos que estábamos reunidos.

   De aquí pasamos a la cruz donde fue sacrificado el Beato Manuel Aranda, allí don Antonio Aranda, sobrino del beato, nos contó su historia.

   De vuelta al pueblo nos habían preparado unos aperitivos y una completísima paella, en la que no faltaban ni mariscos ni carne, ni cualquier otro aderezo que deba acompañar a una verdadera paella.

   Para terminar la Convivencia celebramos la eucaristía en la que disfrutamos de manera especial la convivencia entre todos. Después los imprescindibles abrazos, despedidas y… cada uno a nuestra casa.

   Los internos no volvimos a nuestras casas, pero algún día llegará. Días como el de hoy hacen más llevadero el tiempo que nos queda para regresar a nuestra vida normal.

  Gracias a don Antonio Aranda y a todos los que nos hicieron pasar un día de familia.

COMENTARIO DE UN INTERNO 

Uno de los momentos que más me han impactado aconteció en la Residencia, con las hermanas, escuchar de viva voz sus experiencias, como narran toda una vida de  entrega a los más necesitados, me hicieron sentir con su ejemplo que yo podía dar más de mí mismo. De igual manera el calor del recibimiento en Martos, me hizo sentirme en familia.

Hubo diferentes situaciones en que los sentimientos me embargaron, la belleza del Camarín me dejó boquiabierto; las palabras de acogida de los miembros de las distintas asociaciones y cofradías me hicieron sentir bienvenido.

Cuando los participantes  en la convivencia se acercaron a nosotros, sin prejuicios por ser presos, sin preguntas y sólo con el sano propósito de que nos sintiéramos queridos, con sus manos abiertas y sin esperar nada a cambio me quedé muy sorprendido, al principio me bloqueé, porque no estoy acostumbrado desde que ingresé en prisión a este tipo de afecto tan incondicional, pero poco después no pude mantener mi armadura y casi me echo a llorar, no por tristeza sino porque descubrí que tenía muchos sentimientos guardados que al salir me hicieron sentir realmente liberado y libre.

Las charlas de D. Antonio Aranda se me hicieron amenas, su sentido de humor y su naturalidad me encantaron especialmente en la charla sobre Manuel Aranda que dió entre los olivos. Fue un lindo momento.

También la Misa que nos ofreció junto a D. José Luis me gustó cuando nos tomamos todos las manos, me hizo sentir parte de una gran familia que, hoy por hoy, ya los siento como amigos.

Ha sido mi primera salida y realmente me ha sorprendido la experiencia. Nunca esperé recibir tanto por tan poco, sólo puedo decir que si el resto de mis compañeros de prisión supieran el esfuerzo de los amigos del voluntariado, de las asociaciones y cofradías nos hacen sentir y el trato que nos dan y el cariño, tan necesario que nos llevamos al volver, seguramente no quedarían plazas nunca para compartir un día tan fantástico, por lo que, ojalá, algunos de mis compañeros que tanto lo necesitan también pudieran disfrutarlo.

Por mi parte, gracias por un día para recordar siempre, gracias por sacarme de la sombra y darme un poquito de luz que, como un faro en la noche, ilumina el camino correcto. Gracias.