COMENTARIO DEL DELEGADO DICOCESANO DE P. PENITENCIARIA

EL SEÑOR LEVANTA DE LA BASURA AL POBRE Y LO SIENTA ENTRE PRINCIPES

    

    El año pasado un grupo de internos instaló un nacimiento en el Camarín de Ntro. Padre Jesús; este año, a propuesta del equipo de PASTORAL PENITENCIA-RIA, le pareció bien al CABILDO de la Catedral que fuese este templo madre el que albergara el belén de los internos. Cuando el Sr. OBISPO tuvo noticia, enseguida se prestó a bendecirlo él mismo.

    A la bendición asistieron el Secretario General de Instituciones Penitencia-rias, el Director del C.P. de Jaén, el Subdelegado del Gobierno, una representación del Ayuntamiento y, ¿cómo no?, los internos que lo habían confeccionado y sus amigos incondicionales, los voluntarios de Pastoral Penitenciaria. Los “presos” estaban rodeados y admirados por  los “príncipes” de este mundo, entrevistados por la prensa, no para acusarles de nada ni para preguntarles por sus delitos, sino para contemplar y preguntarles por su buena obra artesanal.

   La IGLESIA estaba cumpliendo su misión en la sociedad: “Hacer que el desvalido, el pobre se siente entre príncipes” (1Sam. 2,8). La Iglesia de Jaén, mediante el Sr. Obispo, Cabildo y equipo de la Delegación de Pastoral Penitenciaria, estaba dando un lugar, prestando su casa madre, a quienes están colocados a las afueras de la ciudad, a 10 kilómetros, para que su obra sea contemplada por todos aquellos que en estas fechas se acerquen a este templo.

    ¿No era este momento hermoso? Se estaba cumpliendo la profecía de los tiempos mesiánicos; “en aquel tiempo”, que anunciaban los profetas para la llegada del Mesías, se estaba realizando ante nuestros ojos.

   Las mismas manos que quizá hayan tirado de un bolso, sacado una navaja o pegado a alguien, también han hecho con cariño, usando material destinado al des-hecho, todas las piezas del original nacimiento que podemos contemplar nada más entrar en la catedral; y, si esto sucede con las manos, Dios puede hacer que suceda también con los corazones, de quienes algunos pueden considerar deshecho, basura de la sociedad.

   Que el Niño Jesús ponga luz en las manos y corazones de quienes han construido su nacimiento; y, en aquellos que lo contemplen, ponga compasión hacia los que, privados de libertad, no celebrarán la Navidad con sus familias!

JOSÉ LUIS CEJUDO

Delegado Diocesano de Pastoral Penitenciaria