SALIDA A BAEZA CON EL MOD 1

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“UN DÍA PARA RECORDAR”

Día 5 de junio, un sol radiante y una temperatura ideal.

Poco antes de la 10, ya estábamos preparados internos, funcionarios y voluntarios para iniciar nuestro viaje a Baeza. En el autobús, alegría, nervios, expectación…

Nos bajamos en la plaza del Pópolo y desde allí ¡a los churros! ¿Serían churros con alas? Las roscas ¡volaban! Algunos los mostraban como un preciado trofeo.

 Desde allí, guiados por José Luis, baezano que ama su tierra como pocos, hicimos la visita cultural, que bien vale la pena conocer esta ciudad Patrimonio de la Humanidad: plaza del Pópolo con los juzgados, antiguas carnicerías…; después, el ayuntamiento, ruinas de S. Francisco, un paseo por las murallas, vista del valle del Guadalquivir con un fondo de sierras salpicadas de pueblos; continuamos, siempre siguiendo al guía de lujo que tuvimos, al Instituto donde vimos el aula de Machado. Los internos, que son jóvenes, alucinaban con los pupitres, los mapas de hule… Desde allí a la plaza de Sta. María: la fuente, la Universidad Internacional y la Catedral. No pudimos verla por dentro: era caro y no merecía la pena por el tiempo tan ajustado, pues nos esperaban los hermanos de la Cofradía de la Vera Cruz que nos acogían junto con sus familias.

El encuentro fue en la iglesia de la Sta. Cruz, único templo románico que se conserva en nuestra tierra. Allí nos dio la bienvenida el Hermano Mayor y nos presentamos todos.

 Justo al lado, en la casa de la Hermandad, nos esperaba una comida variadísima y apetitosa, hecha con todo cariño para compartirla con nosotros. Fue un rato estupendo en el que todos hablábamos con todos, algunos internos contaban sus historias o preguntaban sobre la procesión y otras curiosidades. Éramos una familia feliz de encontrarnos y hablar de nuestras cosas.

 Después del postre (riquísimos “virolos”) vino el momento de sentarnos relajados y contar desde el corazón nuestras impresiones. Todos los visitantes coincidimos en agradecer a los anfitriones y funcionarios el haber podido disfrutar de tan magnífico día; hubo comentarios verdaderamente profundos: compartimos la mesa como Jesús, donde no hay excluidos ni diferentes. Esa es la construcción del Reino, como hijos de un mismo Padre y colaborando en derribar barreras y mitos sobre los presos.

Terminamos con guitarra, canciones… Un ambiente festivo.

 La culminación de la jornada fue la Eucaristía en la Sta. Cruz. Tanto las lecturas como los cantos giraron en torno a las cruces de Jesús y las nuestras que nos pueden llevar como a Él a la resurrección.

Luego vinieron las despedidas, fotos de grupo y al autobús, porque para la cena se había reservado en el restaurante “C. P. Jaén II”.

Buen viaje de vuelta y muchas ganas de hacer otra escapadilla.